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Según un estudio reciente, en un alto número de pacientes con FA se suspende la warfarina el primer año, sobre todo aquellos sometidos a cardioversión eléctrica (CVE) o ablación por radiofrecuencia (RFA)1.

Se observa que hasta un tercio de los pacientes a quién se indica iniciar tratamiento con warfarina para prevenir el accidente cerebrovascular en el transcurso de un año se interrumpe el tratamiento.

Barnes y sus colegas analizaron los datos de una muestra seleccionada al azar de 734 pacientes que inician el tratamiento con warfarina para la FA no valvular entre agosto de 2011 y diciembre de 2013, en seis centros, como parte de la Iniciativa de Mejora de la Calidad de Michigan anticoagulación. El seguimiento continuó hasta junio de 2015.

Estos autores encontraron que 270 (36,7%) pacientes interrumpieron el tratamiento con warfarina en un año. Eso incluyó 118 de 218 (54,1%) de los pacientes que se sometieron a la cardioversión eléctrica o ablación y 152 de 516 (29,5%) de los pacientes que no lo hicieron (p<0,001).

En este estudio llama poderosamente la atención que existe una gran diferencia en función de si los pacientes han tenido o no una cardioversión o un procedimiento de ablación, ya que los pacientes que se someten a una de esas dos acciones terapéuticas, tienen una tasa mucho más alta de interrupción del tratamiento durante el primer año que aquellos en que estas terapias no se han realizado.

Como predictor de la interrupción del tratamiento con warfarina, además del antecedente de haber sido sometidos a cardioversión eléctrica o ablación, se encuentra un CHADS2VASC menor (puntuación media 3,0 frente a 3,7; p<0,001) y haber permanecido menor tiempo en el rango terapéutico durante el primer año (media 51,2% vs. 65,5%; p<0,001).

Comentario

Las directrices recomiendan de 4 a 8 semanas de terapia anticoagulante tras cardioversión eléctrica o ablación con radiofrecuencia, pero siempre debemos plantearnos la posibilidad de que la terapia aplicada no sea completamente eficaz en mantener el ritmo sinusal, la recurrencia es muy frecuente y puede ser muy optimista considerar por tanto, que se ha eliminado el riesgo de accidente cerebrovascular.

Por otro lado, y a pesar del éxito en el control del ritmo, el riesgo de accidente cerebrovascular después de una cardioversión o después de una ablación exitosas persiste.

Hoy en día existe evidencia que apoya el considerar a la fibrilación auricular como una enfermedad crónica, por lo que la prevención del ictus requiere de una terapia crónica, no solo anticoagulante sino incorporando el control de los factores de riesgo. Realmente se debe considerar cuidadosamente si es apropiado o no, suspender la anticoagulación después de que el paciente se ha sometido a una cardioversión o un procedimiento de ablación exitosos.

No se conoce si se reproduce este patrón de discontinuación del tratamiento anticoagulante en el primer año en los pacientes que están tomando los nuevos anticoagulantes orales directos o si puede haber un patrón diferente de manejo clínico en estos casos.

Referencia

Discontinuation of warfarin therapy for patients with atrial fibrillation: the Michigan Anticoagulation Quality Improvement Initiative experience

  • Barnes GD, Kaatz S, Lopez A, et al.
  • JAMA Cardiol 2017. DOI:10.1001/jamacardio.2016.5041.

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