La evidencia de que los pacientes con fibrilación auricular (FA) refractaria a fármacos con disfunción ventricular izquierda también se benefician del aislamiento de las venas pulmonares (PVI) ha supuesto un hito en el tratamiento de la FA. (Hsu LP et al N Engl J Med 2004;351:2373-83, y Chen MS et al J Am Coll Cardiol 2004; 43:1004-9).

El electrodo Sprint Fidelis de Medtronic, con sus cuatro modelos comercializados, se ha implantado en más de un cuarto de millón de pacientes en el mundo, desde su aprobación para uso comercial en 2004 y hasta la suspensión de su distribución en el año 2007 por la preocupación creciente debido a los casos informados de fracturas precoces de los electrodos, ocasionando descargas inapropiadas repetidas como forma de presentación clínica predominante, pero con casos incluso de final fatal.

En la actualidad existen cuestiones sin resolver sobre cual es el abordaje intervencionista óptimo con vistas a mejorar los resultados de la ablación de fibrilación auricular (FA) con catéter. El objetivo terapéutico es conseguir aislamiento eléctrico de las venas pulmonares; ¿es necesario además realizar ablación de electrogramas fragmentados, crear lesiones lineales adicionales a nivel de la aurícula izquierda o realizar ablación de los ganglios autonómicos para garantizar el éxito de la ablación?

Dentro de la compleja fisiopatología de la insuficiencia cardiaca, sabemos que la activación neurohormonal y las alteraciones del sistema nervioso autónomo, juegan un papel primordial. En este sentido, distintos marcadores de actividad autonómica se están evaluando como potenciales estratificadores del riesgo de muerte de origen cardiaco en distintas subpoblaciones de pacientes con cardiopatía, y entre ellos los sujetos con insuficiencia cardiaca. Ello podría ayudarnos a identificar subgrupos de pacientes de alto riesgo en los que deberíamos ser más “agresivos” en el tratamiento, y por otra parte mejoraría la eficiencia de las terapias disponibles.

Aunque los datos publicados de los estudios multicéntricos avalen que el desfibrilador automático implantable (DAI) mejora la supervivencia de pacientes con disfunción ventricular izquierda e insuficiencia cardiaca moderadamente sintomática, existen todavía algunas cuestiones por resolver sobre el uso generalizado de esta terapia. ¿Cómo se afecta la calidad de vida de los pacientes portadores de DAI que reciben descargas?; ¿Qué beneficio pueden obtener de una terapia tan costosa pacientes con una enfermedad cardiaca evolucionada presumiblemente acabarán falleciendo de insuficiencia cardiaca?.

Durante los procedimientos de ablación de fibrilación auricular en los que la técnica usada es la ablación circunferencial en la aurícula izquierda, la desconexión eléctrica de cada vena pulmonar, constituye un factor determinante en la eficacia de los mismos. Además, la posibilidad de reconexión periprocedimiento o tardía de las venas pulmonares, constituye, entre otros, un factor que igualmente influye en los resultados clínicos.

Pese a no tratarse de un sustrato muy frecuente en los laboratorios de electrofisiología, la ablación de arritmias auriculares y ventriculares desde los senos de Valsalva es un procedimiento realizado e informado en la literatura desde hace años, especialmente en forma de casos aislados o pequeñas series de casos. La relativa rareza de este origen de arritmias, quizás infraestimada, así como la vecindad de estructuras anatómicas relevantes como son los ostium coronarios y la unión auriculoventricular a los potenciales puntos de ablación, hacen singulares y complejos a estos procedimientos.

Pese a no tratarse de un sustrato muy frecuente en los laboratorios de electrofisiología, la ablación de arritmias auriculares y ventriculares desde los senos de Valsalva es un procedimiento realizado e informado en la literatura desde hace años, especialmente en forma de casos aislados o pequeñas series de casos. La relativa rareza de este origen de arritmias, quizás infraestimada, así como la vecindad de estructuras anatómicas relevantes como son los ostium coronarios y la unión auriculoventricular a los potenciales puntos de ablación, hacen singulares y complejos a estos procedimientos.

Durante el implante de un desfibrilador automático (DAI) se debe garantizar la mayor seguridad y el menor riesgo para el paciente. El conocer el umbral de desfibrilación (DFT), es decir, la mínima energía necesaria para realizar una desfibrilación eficaz, conlleva ciertos beneficios, pero no está exenta de riesgos. Algunas de las ventajas de conocer el DFT están relacionadas con la posibilidad de optimizar la programación del dispositivo, asegurando un tratamiento de las arritmias precoz, que origine menor daño miocárdico y que garantice la mayor duración posible del DAI.