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La SEC aplaude las medidas de algunas administraciones para reducir las consultas presenciales de pacientes anticoagulados

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La Sociedad Española de Cardiología (SEC) agradece los esfuerzos de algunas comunidades autónomas como Madrid, Baleares, Murcia, Cataluña y Galicia por haber tomado ya medidas para que los pacientes con fibrilación auricular (FA) de novo no se vean obligados a realizar continuas visitas presenciales a los centros de salud durante el estado de alarma por la pandemia de la COVID-19.

Más de un millón de personas en España sufre fibrilación auricular no valvular, una arritmia frecuente que multiplica por cinco las posibilidades de padecer un ictus o una embolia sistémica, por lo que resulta esencial que estos pacientes sean anticoagulados de manera óptima.

Los fármacos anticoagulantes que a día de hoy se usan de manera más generalizada en nuestro país son los antagonistas de la vitamina K (sintrom). Este tratamiento, sobre todo al inicio, debe ser controlado cuidadosamente por especialistas sanitarios para ajustar las dosis, logrando que el Índice Internacional Normalizado (INR) se encuentre entre 2 y 3. Cuanto más alto es el valor INR, mayor es el riesgo de sangrado y cuanto más bajo, superior el riesgo de trombo. La dosis se ajusta a cada persona después de hacer un análisis de sangre.

Los anticoagulantes de acción directa (ACOD), entre los que se incluyen rivaroxaban, dabigatran, apixaban y edoxaban, permiten establecer una dosis fija, una o dos veces al día, sin necesidad de realizar controles de coagulación, pues las concentraciones del fármaco en sangre son más previsibles y estables. Además, la literatura científica de la última década apunta a que estos contribuyen a la reducción de la incidencia de ictus, la mortalidad por cualquier causa y las hemorragias graves (sobre todo cerebrales) de forma significativa.

“En la situación en la que nos encontramos, lo más sensato, a pesar de ser más costoso, es prescribir este tipo de medicación a pacientes con fibrilación auricular recién diagnosticada”, opina el Dr. Ángel Cequier, presidente de la SEC. “Resulta fundamental que las administraciones sanitarias nos ayuden con este tipo de medidas con el objetivo de limitar las visitas presenciales y evitar posibles contagios. No olvidemos que estos pacientes son de alto riesgo frente a la COVID-19”, argumenta el especialista.

La infección por coronavirus, además de suponer una sobrecarga para el corazón, puede producir un daño directo infeccioso e inflamatorio sobre el músculo cardiaco. “Por ello, pedimos a los pacientes que extremen la adherencia a sus tratamientos y eviten el contacto directo con otras personas que puedan estar infectadas, prescindiendo de visitas que no sean estrictamente necesarias a los centros sanitarios”, apunta Cequier. En caso de tener que acudir, deberán seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para evitar contagios: mantener una distancia social mínima de un metro, toser y estornudar en el codo, usar pañuelos de un solo uso, lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o desinfectante y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.

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