Los 12 artículos del 2016 que todo Residente de Cardiología tiene que haber leído

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El devenir del intervencionismo del tronco en la última década

El devenir del intervencionismo del tronco en la última década Artículo EXCEL  Artículo NOBLE

Tradicionalmente, el ICP del tronco ha sido un “terreno vetado” a los intervencionistas, reservándose el tratamiento percutáneo sólo para casos de riesgo quirúrgico alto o incluso prohibitivo.

Sin embargo, los resultads de “no inferioridad” del ICP frente a la cirugía encontrados en los estudios LEMANS (n=105), PRECOMBAT (n=600), y sobre todo en la cohorte de tronco común del estudio SYNTAX (n=705) hicieron que el ICP del TCI irrumpiese en las últimas guías de revascularización de la ESC (2014) con una indicación más sólida incluso que el ICP en la enfermedad multivaso.

De esta manera el ICP-TCI se ha perfilado como una clara alternativa a la cirugía de revascularización en pacientes con baja o intermedia complejidad anatómica (escala SYNTAX ≤ 32).
En la práctica esto significa tratar de forma percutánea muchos enfermos con lesiones de TCI aislado o con 1-2 vasos adicionales, y remitir para cirugía lesiones complejas de tronco distal, pacientes con lesión compleja asociada de 2-3 vasos, oclusión completa de CD o dominancia izquierda.

Tablaarticulo

Para contrastar lo anterior, en 2016 se publicaron 2 grandes RCT, EXCEL (n=1905) y NOBLE (n=1201), específicamente diseñados para analizar los resultados del ICP en comparación con la cirugía de revascularización en enfermedad de tronco común.
Han sido debatidas las diferencias en los end-points, en las características de las poblaciones, y en los stents empleados (everolimus y biolimus respectivamente). No obstante, se pueden extraer unas conclusiones generales que serían extrapolables a anatomías no excesivamente complejas, que fueron las incluidas en estos estudios (aproximadamente el 90% con SYNTAX ≤ 32):
- Excelentes resultados de ambas técnicas realizadas por personal experimentado
- Misma mortalidad a largo plazo (3 y 5 años respectivamente)
- A favor de ICP: menos sangrado e ictus (0-0,6% frente a 0,7-1,3%) en el postoperatorio
- A favor de cirugía: menos revascularizaciones repetidas (tasas anuales del 2% frente al 3-4%) y menos infartos (tasas anuales del 0,4-0,9% frente al 1,2-1,4%) durante el seguimiento.
- Aunque no disponemos de una comparación directa, el stent de everolimus podría asociarse a una menor incidencia de trombosis a largo plazo (tasas de trombosis probable o definitiva del 1.3% a 3 años, frente 3% a 5 años con stents de biolimus).

El mensaje final vendría a reforzar las indicaciones de las guías europeas, y es que ambas son técnicas válidas en una proporción importante de pacientes con enfermedad de TCI, y que en la elección de una u otra intervendrán factores anatómicos, preferencias del paciente y la experiencia local.

Artículos recomendados por el Dr. David Martí. Cardiólogo Intervencionista y Tutor de Residentes del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, Madrid.