Cardiología hoy | Blog

| Opinión

Siguiendo una regla no escrita, pero que desgraciadamente parece cada vez más frecuente, se ha aprobado en pleno verano el real decreto que recoge el proyecto de troncalidad en la formación MIR. Este real decreto va a causar un terremoto en el sistema de formación de médicos especialistas y va a afectar a la actividad de casi todos nosotros, residentes actuales y futuros, y especialistas en ejercicio. La referencia oficial es el BOE del 6 de agosto de 2014.

El concepto de troncalidad es algo que viene rondando ya desde la publicación en 2003 de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (también conocida como la LOPS), que ya hacía en su artículo 19 la primera alusión al concepto de que la formación de los médicos especialistas debía estar conformada por una parte común (el famoso tronco) compartida por especialidades similares y una parte específica para cada especialidad: “Las especialidades en Ciencias de la Salud se agruparán, cuando ello proceda, atendiendo a criterios de troncalidad. Las especialidades del mismo tronco tendrán un periodo de formación común de una duración mínima de dos años”.

Han pasado once años en los cuales el proyecto de troncalidad ha estado dando vueltas entre comisiones, comités de especialidad y ministerios. Si quieres conocer más detalles del proceso hay un resumen estupendo en el artículo “Troncalidad: la reforma MIR que lleva una década yéndose por las ramas”, publicado en Redacción Médica.

El proceso visto desde la Comisión Nacional de la Especialidad de Cardiología ha pasado bastante de puntillas por lo menos hace unos años, según nos consta, únicamente a través de una encuesta (documento excel - sistema DELPHI) donde se preguntaba por las especialidades que podrían ser afines a la cardiología, y de una consulta en la que se comentó por iniciativa de Anestesia, la posibilidad de crear un tronco de críticos, que al final no tuvo aceptación. A todo esto, y como buena muestra de la lentitud administrativa y de la desorganización que hay con este tipo de cosas, en este periodo se aprobó el programa actual de formación de residentes que había sido elaborado por una comisión anterior.

Queremos destacar en esta historia el papel de la Comisión Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) que consiguió poner algo de orden en borradores iniciales donde el valor de la nota del MIR se esfumaba parcialmente ya que había que volver a evaluarse a los dos años en cada unidad troncal para escoger la especialidad, lo que abría la caja de Pandora a amiguismos en cada centro…. Luego cada especialidad ha ido por su lado y muchas se han desligado de los troncos, lo se puede considerar un éxito o un fracaso según quién lo valore.

Troncalidad: en qué consiste en pocas palabras

El proyecto de troncalidad tiene dos objetivos: conseguir una “formación más integral” de los médicos y hacer que los programas de formación sean más parecidos a los de otros países europeos. En la práctica, lo que hace básicamente el proyecto de troncalidad es dividir las especialidades médicas en “troncos” y dividir la formación MIR en dos periodos bien diferenciados.

Con el nuevo sistema, para acceder a la formación especializada, los recién licenciados deberán enfrentarse a una prueba selectiva (que se supone será algo similar al MIR actual) con una “prueba objetiva” que supondrá “no menos del 90%” de la puntuación. El primer cambio gordo viene aquí. Con la nota lo que harán será elegir el tronco y la unidad docente (es decir, el Hospital) donde harán un periodo de formación troncal de dos años de duración. Es decir, se elegirá el tronco de médicas en vez de escoger directamente cardiología.

Al final del periodo de formación troncal habrá una nueva evaluación (con formato a determinar) que debe ser superada de forma obligatoria para poder acceder al periodo de formación especializada.

Una vez conseguido el aprobado en el periodo troncal, los médicos residentes deberán pasar un segundo proceso de selección (se supone que basado en la nota que sacaron en el MIR) para elegir una plaza de formación especializada. Y aquí viene otro cambio importante. Solo se puede elegir dentro de las especialidades que forman el tronco (si optaste por médicas para hacer cardiología olvídate de tener cirugía cardiaca o rayos como segunda opción). Y se puede elegir hacer la formación especializada en una unidad docente distinta a la que se tuvo para la formación troncal. El tiempo que dura este periodo de formación específica tampoco acaba de quedar demasiado claro, pero parece que correspondería a los tres años que faltan para completar los programas de cinco años actuales.

El real decreto regula también la posibilidad de que un médico decida hacer una nueva especialidad; hace falta que hayan pasado cinco años desde la primera especialización, pero en el caso de que se busque una segunda especialidad que esté dentro del mismo tronco solo hace falta hacer el periodo de formación especializada.

Reacciones al proyecto de troncalidad

Como se puede suponer, el proyecto es muy controvertido, por lo que es previsible que todo el desarrollo que queda pendiente sea conflictivo. Existen muchas críticas, entre la que destacamos:

  • El real decreto es un documento legal de lectura compleja y que no explica de forma concreta cómo se van a hacer las cosas, quedando en manos de una segunda ronda de comisiones y reglamentos que a día de hoy están pendientes. Tampoco queda nada claro en qué consiste la “formación integral” que se busca. Ni tampoco hay referencia a si el cambio de modelo MIR necesita un presupuesto específico.
  • No ha habido comunicación con las facultades de medicina, que en este periodo han cambiado sus planes de estudios debido al famoso plan Bolonia, por lo que no se sabe si se adaptan o no a lo que van a necesitar los MIR en el hospital.
  • El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina se ha posicionado en contra. Por diferentes razones, que explican de forma genial en la historia de Troncalito (este es un vídeo que definitivamente debes ver) entre las que destaca la mayor inseguridad que va a tener en muchos momentos el nuevo MIR.
  • Algunas especialidades como neurología se han posicionado de forma firme en contra porque existe una normativa europea que exige que la formación específica en esta especialidad tenga un mínimo de cuatro años; los neurólogos temen que si su periodo de formación especializada en España se queda en tres años los títulos no puedan ser validados en Europa.
  • Otras especialidades como radiología también se han posicionado en contra porque el tronco “común” que han formado con medicina nuclear parece ser bastante artificioso y limita el tiempo para formarse en otras muchas cosas en una especialidad que se hace cada vez más compleja.
  • Finalmente, los médicos de urgencias y de infecciosas también están en contra porque el real decreto no reconoce sus áreas como nuevas especialidades médicas.

Troncalidad en cardiología

¿Qué supone el proyecto de troncalidad en cardiología? En principio los MIR tendrán un periodo (con contenidos por definir) de formación troncal en las diferentes especialidades médicas y tras conseguir plaza tendrán un periodo de formación específico cuya duración no está muy clara pero que en principio sería de tres años. Este periodo de formación "acortado" ya ha provocado recelos sobre si es suficiente para cubrir de forma completa el programa de la especialidad.

En este marco relativamente impreciso hay que cuadrar los requisitos de formación en cardiología que establece la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) en la actualización de 2013 de su Core Curriculum. La ESC indica que el periodo recomendado de formación debería ser de un mínimo de seis años, los dos primeros dentro de un tronco común (de medicina interna y/o cuidados agudos) y un mínimo de cuatro años de entrenamiento exclusivo en cardiología. Este planteamiento está en principio bastante alineado con el proyecto español de troncalidad aunque está claro que va a ser necesaria una revaluación completa del programa de formación de cardiología. ¿Veremos en el futuro cardiología como una especialidad de seis años de formación? ¡Las comisiones de docencia y nuestra Sociedad tienen mucho trabajo por hacer!