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El embarazo es uno de las mayores preocupaciones para mujeres con síndrome de QT largo (LQT). Este estudio investigó los eventos arrítmicos relacionados con el embarazo y la eficacia y seguridad de los betabloqueantes para prevenir arritmias ventriculares en embarazadas con LQT y sus bebés.

Fueron estudiados 136 embarazos en 76 pacientes (edad 29±5 años, 22 LQT1, 36 LQT2, 1 LQT3 y 17 sin genotipo conocido). Se analizó retrospectivamente las características clínicas y electrocardiográficas de las pacientes, así como el resultado del embarazo en presencia (n=42) o ausencia (n=94) de tratamiento con betabloqueante.

Todas las pacientes en el grupo de tratamiento con betabloqueante habían sido diagnosticadas de LQT previamente, mientras que un 65% de las pacientes sin tratamiento betabloqueante no estaban diagnosticadas. El embarazo aumentó la frecuencia cardiaca en el subgrupo sin tratamiento betabloqueantes, mientras que no lo hizo en las que tomaban tratamiento. El subgrupo de QTL2 sin tratamiento betabloqueante aumento su QTc respecto al ECG previo al embarazo, mientras que no lo hizo mismo subgrupo tratado (p=0,024). No hubo otros cambios significativos en el ECG entre los dos grupos. En el grupo de tratamiento con betabloqueante, solo ocurrieron 2 eventos en el postparto, mientras que en el grupo sin tratamiento hubo eventos tanto en el periparto (n=6) como en el posparto (n=6). Sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos, así como tampoco hubo diferencias en la incidencia de abortos ni en la incidencia de malformaciones congénitas. Sí hubo un mayor número de partos prematuros y de neonatos con bajo peso al nacer en las pacientes en tratamiento con betabloqueante (razón de probabilidades (RP) 4,79 (intervalo de confianza del 95% (IC 95) 1,51-15,21) y RP 3,25 (IC 95 1,17-9,09) respectivamente). Este hecho se puede deber en parte a que hubo mayor incidencia de cesáreas electivas debido al alto riesgo de las pacientes, y que estas cesáreas se hicieron más precozmente.

En conclusión, el diagnóstico previo y el tratamiento con betabloqueantes en las pacientes con LQT es importante para la prevención de eventos cardiacos durante el embarazo y el posparto. El tratamiento con betabloqueantes es bien tolerado por los neonatos sin aumento del número de malformaciones o abortos.

Comentario

El tratamiento de las pacientes embarazadas siempre ha sido controvertido, tanto por el efecto del tratamiento sobre la madre como sobre el feto. No son abundantes los tratamientos que son completamente seguros para el feto, y muchos de los tratamientos habituales tienen, al menos, riesgo leve para el feto. Por tanto, siempre es importante balancear el riesgo-beneficio en estas pacientes.

Las canalopatías son patologías que habitualmente son diagnosticadas antes o durante la edad fértil, y los eventos clínicos pueden poner en riesgo tanto la vida de la madre como la del feto durante el embarazo, así que hay que intentar mantener el tratamiento para la misma, si es posible. Los betabloqueantes, fármacos de primera elección en el LQT incluso durante el embarazo, se han relacionado con retraso del crecimiento intrauterino y con malformaciones congénitas cardiovasculares. Así pues, su uso siempre genera dudas durante el embarazo. Trabajos como el actual nos ayudan a conocer mejor las consecuencias de la administración del fármaco.

Pese a que el número de pacientes embarazadas total no es muy importante (76 pacientes, 136 embarazos) nos da información del comportamiento de las pacientes con o sin tratamiento betabloqueante. Los resultados son compatibles con reportes previos, con aparente mayor riesgo en las pacientes con LQT2 (50% de los eventos preparto y 75% en los eventos postparto), y tendencia a menor incidencia en los pacientes bajo tratamiento betabloqueante (OR 0,44, p=0,22). Tampoco se vieron alteraciones entre el ECG basal y el ECG durante el embarazo entre los dos grupos, excepto en el subgrupo de LQT2, el cual prolongó el QT en las pacientes no tratadas y se mantuvo similar a previos en las pacientes betabloqueadas (p=0,024). Esto nos induce a pensar que, en las pacientes de mayor riesgo durante el parto y posparto (LQT2), hay mediciones ECG que nos pueden indicar si se aumenta el riesgo de eventos arrítmicos.

Asimismo, este trabajo publicado en Heart también nos aporta información sobre el efecto del fármaco sobre el feto. No se observan diferencias ni en la incidencia de abortos, ni en la incidencia de malformaciones congénitas en los recién nacidos. No obstante, sí que se observa un menor peso al nacer (sin reportar los autores retraso del crecimiento intrauterino) y menor tiempo de gestación, así como un mayor número de cesáreas en el grupo bajo tratamiento betabloqueante. Los autores argumentan que se decidió cesárea electiva en estas pacientes por el riesgo durante el parto, y que se realizó relativamente temprana para disminuir el tiempo en riesgo de las pacientes por gestación, pero sin analizar esto más profundamente.

Por contra, pese a la información importante que aporta este artículo, se podría haber analizado más profundamente y haber obtenido más información según mi punto de vista. Por ejemplo, no hay un análisis de las embarazadas que tienen más de un embarazo, si tenían betabloqueantes en uno sí y en el otro no, o las características ECG y clínicas entre las pacientes con eventos y sin eventos. Hubiese sido muy informativo para identificar más grupos de riesgo, si los hubiese.

En conclusión, el artículo comentado nos aporta datos sobre la relativa seguridad sobre el feto del tratamiento betabloqueante en las pacientes embarazadas, la aparente (aunque no significativa) disminución de eventos clínicos y la necesidad de tener más vigilancia en las pacientes con LQT2. Pero nunca hay que olvidar que siempre que se administra un fármaco, este no es 100% inocuo, y siempre hay que personalizar el tratamiento. Aun así, los resultados no pueden ser definitivos, y estudios controlados, prospectivos, con aleatorización del betabloqueante y control estricto de las gestantes sería necesario, para poder confirmar los datos recogidos y la razón tras la disminución del tiempo de gestación.

Referencia

Arrhytmia risk and betablocker therapy in pregnant women with long QT syndrome

  • Kohei Ishibashi, Takeshi Aiba, Chizuko Kamiya, Aya Miyazaki, Heima Sakaguchi, Mitsuru Wada, Ikutaro Nakajima, Koji Miyamoto, Hideo Okamura, Takashi Noda, Toshifumi Yamauchi, Hideki Itoh, Seiko Ohno, Hideki Motomura, Yoshiharu Ogawa, Hiroko Goto, Takaomi Minami, Nobue Yagihara, Hiroshi Watanabe, Kanae Hasegawa, Akihiro Terasawa, Hitoshi Mikami, Kayo Ogino, Yukiko Nakano, Sato Imashiro, Yosuke Fukushima, Yoshimitsu Tsuzuki, Koko Asakura, Jun Yoshimatsu, Isao Shiraishi, Shiro Kamakura, Yoshihiro Miyamoto, Satoshi Yasuda, Takashi Akasaka, Minoru Horie, Wataru Shimizu, Kengo Kusano.
  • Heart 2017; 103: 1374-1379

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