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Los resultados de eficacia y seguridad de los anticoagulantes orales de acción directa, provenientes tanto de los ensayos clínicos como de los estudios observacionales demuestran cómo estos fármacos poseen ventajas evidentes sobre los antagonistas de la vitamina K. Sin embargo, las ventajas de estos fármacos han quedado eclipsadas por la baja prescripción actual.

"El informe de posicionamiento terapéutico propuesto por la Agencia Española del Medicamento se centra en gran medida en analizar qué perfil de pacientes se podría beneficiar en mayor medida del empleo de los anticoagulantes orales de acción directa en los pacientes con fibrilación auricular no valvular. Dentro de estos pacientes se encuentran aquellos en los que no se consigue un control adecuado del INR con los antagonistas de la vitamina K", explica el Dr. Carlos Escobar Cervantes, cardiólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, quien prosigue que, "en esta mesa se darán a conocer todos estos resultados, tanto los provenientes de los ensayos clínicos, como los que surgen de los nuevos estudios observacionales, haciendo especial hincapié en aquellas situaciones que puedan generar ciertas dudas en la práctica diaria".

Asimismo, si bien los estudios de coste-efectividad han demostrado que los anticoagulantes orales de acción directa son una mejor alternativa a los antagonistas de la vitamina K, sobre todo en los pacientes de mayor riesgo o con un peor control de la anticoagulación, "los antagonistas de la vitamina K continúan siendo una alternativa razonable en aquellos pacientes donde el control de la anticoagulación con los antagonistas de la vitamina K sea exquisito y no presenten un riesgo elevado de hemorragia e ictus", puntualiza el experto. Por el contrario, aquellos que presentan un mal control de la anticoagulación, y sobre todo en los sujetos con mayor riesgo de ictus o de sangrado, los anticoagulantes orales de acción directa pasar a ser la mejor alternativa. Diversos estudios han demostrado que aproximadamente el 40% de los pacientes en tratamiento con antagonistas de la vitamina K presentan un mal control de la anticoagulación. "Si además sumamos los casos de prevención secundaria de ictus, donde los anticoagulantes orales de acción directa son especialmente beneficiosos al tener un menor riesgo de hemorragia intracraneal, por lo menos la mitad de los pacientes con fibrilación auricular no valvular deberían recibir tratamiento con los anticoagulantes orales de acción directa". Desafortunadamente, la realidad en España es muy diferente y menos del 20% de los pacientes con fibrilación auricular no valvular los están recibiendo.