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Así lo ha asgeurado el doctor Ignacio Fernández Lozano, secretario de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología, en el marco de la VIII Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria.

 

La muerte súbita tiene un origen cardiaco en el 90 por ciento de los casos y consiste en “una muerte inesperada, que se produce en una persona con o sin enfermedad previa conocida, durante la primera hora desde el inicio de los síntomas”, tal como la ha señalado el doctor Ignacio Fernández Lozano, secretario de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en el marco de la VIII Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias.

Iniciar las tareas de reanimación cardiopulmonar de forma precoz resulta clave para la supervivencia del paciente. De hecho, “cada minuto de retraso disminuyen entre un 8 y un 10 por ciento las posibilidades de supervivencia, y pasados 10 minutos, los intentos de reanimación no suelen tener éxito”, según Fernández Lozano. Se calcula que sólo el 5 por ciento de las personas que sufren una muerte súbita cardiaca sobreviven. La muerte cerebral y el fallecimiento irreversible pueden ocurrir en tan sólo 4-6 minutos después de que ocurra la parada. Esta puede revertirse en la mayoría de los casos si se ponen en marcha inmediatamente la cadena de supervivencia.

La necesidad de que la mayor parte de los ciudadanos sea capaz de poner en marcha las maniobras de reanimación cardiopulmonar es una de las prioridades que se abordan en esta reunión, en la que se desarrollan talleres destinados a inculcar las nociones básicas de la reanimación cardiopulmonar a los escolares. “Nuestro objetivo es concienciar a las autoridades sanitarias y a la población de la importancia que tiene saber iniciar la cadena de supervivencia ante una muerte súbita, tanto para nosotros mismos como para nuestro entorno”.

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Por otra parte, en el marco de este encuentro se ha dado a conocer que “en Canarias contamos con una de las tasas más elevadas de riesgo cardiovascular, junto a otras Comunidades como Andalucía, Levante y Baleares”, según el doctor Eduardo Caballero, del Servicio de Cardiología del Hospital doctor Negrín. Muy de cerca le sigue la hipertensión, como el segundo factor de riesgo cardiovascular más prevalente entre la población canaria. Asimismo, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, el sedentarismo y el estrés están más presentes en esta población insular que en el resto de Comunidades.

Los hábitos de vida de la población canaria son los principales responsables de la elevada prevalencia de riesgo cardiovascular en esta población, “siendo la alimentación una de las grandes lagunas”, según el doctor Caballero. De la misma forma, los factores genéticos de los canarios también influyen en la prevalencia de patologías cardiovasculares.