Estudio que describe los resultados a un año, del estudio que evalúa el sistema mCRM, que permite la comunicación del DAI subcutáneo con un marcapasos sin cable permitiendo proporcionar terapia antitaquicardia.
La necesidad de estimulación antitaquicardia (ATP) o de estimulación por bradicardia ha sido una limitación clásica para el implante de un desfibrilador automático implantable subcutáneo (S-ICD). El sistema de gestión modular del ritmo cardíaco (mCRM por sus siglas en inglés) de Boston Scientific pretende resolver esta limitación combinando un S-ICD con un marcapasos sin cables mediante comunicación inalámbrica.
Este sistema modular busca ofrecer las ventajas del S-ICD (menor riesgo de infecciones sistémicas y complicaciones vasculares) eliminando su principal limitación: la incapacidad de ofrecer terapias de bajo consumo como la ATP. El estudio MODULAR ATP aporta ahora los primeros resultados completos a un año de este concepto.
Se trata de un estudio prospectivo y multicéntrico diseñado para evaluar la seguridad y eficacia del mCRM que integra el DAI EMBLEM S-ICD con un marcapasos sin cables (EMPOWER) del mismo fabricante, capaz de proporcionar soporte de bradicardia y administración de ATPs.
El estudio incluyó a 297 pacientes (82,5% varones, edad media 59 años), con una fracción de eyección media del 35% y una alta carga de arritmias ventriculares previas (43% de los implantes en prevención secundaria). Los principales hallazgos a 12 meses fueron:
- Eficacia de la ATP: aproximadamente 2/3 de los episodios de taquicardia ventricular (TV) fueron terminados con ATP. Aunque las tasas absolutas de episodios no son comparables con otros estudios (por el alto riesgo basal de la población y la programación -que fue libre a criterio del investigador-), sugiere de forma razonable un ahorro de choques frente a un S-ICD aislado.
- Comunicación inalámbrica: el éxito global de la comunicación entre el S-ICD y el marcapasos fue muy alto en las pruebas hospitalarias (~99%; realizadas las pruebas al implante y en el seguimiento). No obstante, se documentaron 24 intentos de ATP no administrados por fallos de comunicación, lo que representa alrededor de un 5% de los episodios con solicitud de ATP. Los autores argumentan que futuros ajustes de programación (con una mayor energía en la comunicación conductiva) podrían minimizar este problema.
- Terapias del dispositivo. En total un 14.4% de los pacientes recibieron ATP, y un 8.5% choques apropiados. El 98.2% de las arritmias (56/57) se resolvieron por el sistema. El 9.5% de los pacientes recibieron terapias inapropiadas, con un 8.5% de choques inapropiados. A pesar del valor numérico alto, los autores refieren que la ratio de choques apropiados/inapropiados es similar a otros estudios (en torno a 1).
- Interacción entre dispositivos: la estimulación del marcapasos sin cables no interfirió con la detección de arritmias por el S-ICD. Si hubo terapias “inapropiadamente apropiadas” en las que se trataba una TV lenta por doble contaje del QRS por el DAI, un aspecto curioso que en algunos estudios previos se cataloga como terapias apropiadas, no así en este, en el que prefirieron mantener el rigor.
- Seguridad del implante: la tasa de pacientes libres de complicaciones mayores relacionadas con el marcapasos sin cables fue del 97,2%, y la supervivencia libre de complicaciones relacionadas con el sistema completo del 88,5%. Se produjeron dos implantes inadvertidos del marcapasos sin cables en el ventrículo izquierdo y tres perforaciones cardíacas (≈1%).
Es importante recordar que se trata de un estudio que pretende demostrar que el sistema es factible y eficaz, pero sin establecer su superioridad frente a un DAI convencional o a un S-ICD aislado. La incidencia de TV tratada y su comparación entre estudios no aleatorizados es compleja, ya que estas dependen en gran medida del riesgo basal de la población incluida (y en este caso hay un porcentaje muy alto de choques) y de la programación del dispositivo -que quedó a criterio del médico-, lo que podría haber favorecido el sobretratamiento con terapias innecesarias, un aspecto que no está adecuadamente controlado en el estudio. Además, para poder afirmar la superioridad del sistema, habría que evaluar un objetivo clínico global, integrando eficacia y seguridad frente a los sistemas existentes: ¿es clínicamente preferible asumir un 1% de perforaciones cardíacas frente a un determinado porcentaje de infecciones o disfunciones relacionadas con electrodos transvenosos? ¿Justifica la reducción de choques someter al paciente al implante del marcapasos sin cables? Estas preguntas deberán resolverse en estudios comparativos futuros.
En conclusión, los resultados a un año del estudio MODULAR ATP consolidan la viabilidad clínica del concepto de un S-ICD en comunicación con un marcapasos sin cables, una posibilidad que representa un avance relevante y puede cambiar el paradigma en algunos pacientes seleccionados. Sin embargo, el reto futuro será confirmar que esta estrategia ofrece ventajas claras en términos de complicaciones a largo plazo frente a los DAI transvenosos, así como la mejora de la comunicación S-ICD-marcapasos y la minimización de choques inapropiados.
Referencia:
Lloyd MS et al. One-Year Outcomes of the MODULAR ATP Trial: A Novel Leadless Pacemaker in Wireless Communication With a Subcutaneous Implantable Cardioverter Defibrillator. Circ Arrhythm Electrophysiol. 2026;19:e014395.
Autor: Álvaro Lorente Ros. Unidad de Arritmias. Hospital Universitario Central de Asturias.
Revisor: Miguel Ángel Arias. Unidad de Arritmias. Hospital Universitario de Toledo.




