Estudio que examina la relación entre la carga de extrasístoles ventriculares (EVs) y la disfunción ventricular izquierda, desafiando la hipótesis vigente de que una alta carga de EVs constituye un factor causal en el deterioro de la fracción de eyección.
La relación entre las extrasístoles ventriculares (EVs) y la función ventricular ha sido objeto de numerosos estudios observacionales, que clásicamente han sugerido que una mayor carga de EVs podría desempeñar un papel causal en la reducción de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI). Se ha estimado que por encima del 10% de EVs del total de latidos en 24 horas, representa un umbral a partir del cual puede haber un impacto clínicamente relevante sobre la función ventricular izquierda, pudiendo contribuir al desarrollo de miocardiopatía inducida por extrasistolia.
Para evaluar esta asociación a nivel poblacional, Slaven S y colaboradores plantean un estudio transversal en el que se analizaron más de 30.000 registros de monitorización ambulatoria durante algo más de 6 años. De éstos se seleccionaron aquellos registros de >24h con una carga de EVs≥5% y que tuvieran disponible un ecocardiograma en los 3 meses previos o posteriores al registro.
Se incluyeron 1.451 pacientes que cumplieron los criterios previamente definidos (edad promedio de 68.2 años; 39.6% mujeres), obteniéndose datos clínicos a partir de registros médicos electrónicos. El objetivo primario fue evaluar la presencia de disfunción ventricular, definida mediante la FEVI tanto de forma continua como dicotómica, con un punto de corte de ≥50% y <50%. La carga media de EVs fue del 12.4% del total de latidos (rango entre 5% y 43.4%), y el 58.2% de los pacientes presentó al menos una racha de taquicardia ventricular, con una duración media de 19.6 segundos (mediana de 3.6 segundos). La FEVI media de los pacientes fue del 55.6%, y el 22.9% presentó disfunción ventricular (FEVI <50%).
No se encontró correlación entre la carga de EVs y la FEVI mediante varios métodos estadísticos: se realizaron modelos lineales (p= 0.78); se analizaron categorías de carga de EVs en intervalos del 5% y se realizó una comparación dicotómica con cargas ≥20% y <20% (p= 0.58). Se realizó asimismo un ajuste por presencia de comorbilidades (edad, sexo, enfermedad coronaria, FA/flutter, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, presencia de TV, uso de betabloqueantes y uso de antiarrítmicos de clase III) sin alterar los resultados.
Los resultados del estudio sorprenden por contradecir el grueso de la evidencia previa, y que guía la práctica clínica actualmente: los hallazgos sugieren que la carga de EVs, en sí misma, no constituye un predictor independiente de cardiomiopatía. Tradicionalmente, la carga de EVs se ha relacionado con el deterioro de la FEVI, la presencia de insuficiencia cardíaca e incluso con un impacto en la mortalidad. Sin embargo, los umbrales a partir de los cuales se producirían efectos adversos nunca han estado bien definidos, oscilando en la literatura entre el 10% y el 24%. Por tanto, si estos resultados se confirman, podrían representar un punto de inflexión en la comprensión de los mecanismos de la miocardiopatía inducida por extrasistolia ventricular.
Uno de los principales aspectos críticos de este trabajo, es la naturaleza transversal del análisis, que impide evaluar la progresión temporal de los pacientes con alta carga de EV. Es bien conocido que la duración de la exposición a las EV es un factor clave en la remodelación ventricular, por lo que la falta de un diseño longitudinal podría haber limitado la detección de una relación causal. Esto implica que un análisis puntual de la FEVI podría no reflejar con precisión el impacto acumulativo de la carga de EVs a lo largo del tiempo. Además, aunque el estudio no encontró una relación significativa entre la carga de EVs y la FEVI, no descarta la posibilidad de que otros factores puedan influir en el riesgo de desarrollar miocardiopatía, como la morfología y duración del QRS de los EVs, el intervalo de acoplamiento y la presencia de síntomas.
Otro punto relevante es la ausencia de un grupo comparativo de pacientes con una carga de EVs baja (<5 %), lo que impide descartar la posibilidad de que incluso una carga mínima de EVs tenga efectos adversos en la función ventricular. Aunque esta hipótesis parece a priori poco probable, la falta de este grupo de control deja una interrogante sin resolver. Finalmente, el carácter retrospectivo del estudio y su dependencia de registros electrónicos introducen otro posible sesgo de selección. Es posible que algunos pacientes con EVs no hayan tenido un ecocardiograma disponible y, por ende, fueran excluidos del análisis. La magnitud de este sesgo no puede ser determinada con precisión, dado que no se dispone del porcentaje exacto de pacientes excluidos por este motivo.
En resumen, este estudio desafía la evidencia previa y plantea interrogantes sobre el verdadero impacto de la carga de EVs en la función ventricular. A pesar de su tamaño muestral significativo, sus limitaciones metodológicas –particularmente su diseño unicéntrico, retrospectivo y transversal– sugieren que sus hallazgos deben interpretarse con cautela. De momento será fundamental esperar y evaluar estos hallazgos en estudios prospectivos para determinar su impacto clínico real.
Referencia: Slaven S et al. Burden of Premature Ventricular Complexes and Risk of Cardiomyopathy: A Cross-Sectional Study. J Am Coll Cardiol EP 2025. doi: 10.1016/j.jacep.2025.01.004
Autor: Dr. Álvaro Lorente Ros. Unidad de Arritmias. Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo.
Revisor: Dr. Miguel Ángel Arias. Jefe de la Unidad de Arritmias, Hospital Universitario de Toledo.




