La terapia de resincronización cardiaca (TRC) ha demostrado de forma consistente su capacidad para inducir remodelado inverso del ventrículo izquierdo (VI), mejorar la capacidad funcional, y reducir ingresos y mortalidad en pacientes con insuficiencia cardiaca, FEVI reducida y QRS ancho1. No obstante, una proporción no despreciable de pacientes elegibles (en torno a un 40%) no responde o no es...