La ablación percutánea de la fibrilación auricular es una técnica cada vez más utilizada en pacientes con esta frecuente arritmia. Los desarrollos tecnológicos continuos, están permitiendo una mayor simplificación de la misma, lo que añadido a la experiencia acumulada en ésta última década, hace que las tasas de éxito hayan alcanzado niveles más que satisfactorios para un sustrato tan complejo y desconocido y además con una tasa de complicaciones reducida, si bien en algunos casos pueden ser graves.

Para todos aquellos responsables del seguimiento de dispositivos implantables (desfibriladores-DAI-, marcapasos-MP- y monitores implantables) es de sobra conocido que cualquier intervención quirúrgica supone un problema de coordinación entre cirujanos, anestesistas y especialistas en el manejo de los mismos.

En los últimos años, el número de pacientes a los que se ha implantado un Desfibrilador Automático Implantable (DAI), ha crecido sustancialmente. Ello es debido al resultado de diversos ensayos clínicos multicéntricos aleatorizados, que han demostrado el beneficio del DAI en términos de mortalidad, obtenido en pacientes con alto riesgo de sufrir arritmias ventriculares malignas. Sin embargo, ni el implante de un DAI ni la terapia en sí están exentas de riesgos para el paciente, y estos riesgos pueden atenuar los beneficios potenciales que puede ofrecer esta forma de tratamiento.

El Síndrome de Brugada es una enfermedad cardiaca genética hereditaria, caracterizada por la asociación de un patrón electrocardiográfico típico de la repolarización en las derivaciones precordiales derechas junto a una clínica relacionada con el desarrollo de arritmias ventriculares polimórficas. En dicho síndrome, la prevalencia de arritmias ventriculares malignas es variable, ocurriendo en aproximadamente un 5% a los dos años de seguimiento en los sujetos asintomáticos, y en un 45% de los enfermos con un cuadro previo de muerte súbita recuperada.

Los primeros datos publicados del estudio Antiarrhythmics After Ablation of Atrial Fibrillation (5A Study) demostraron que el tratamiento con fármacos antiarrítmicos (FAA) durante las 6 primeras semanas después de la ablación de fibrilación auricular (FA) reducía significativamente la incidencia de recurrencias arrítmicas auriculares, así como la necesidad de realizar cardioversiones y hospitalizaciones precoces (Roux et al Circulation. 2009 22;120:1036-40).

El resultado de diversos estudios multicéntricos y aleatorizados, ha demostrado que la terapia de resincronización cardiaca reduce los síntomas y la mortalidad en un subgrupo de pacientes que, pese a un tratamiento médico optimizado, persistente en estadios moderados o severos de insuficiencia cardiaca. Más recientemente, el resultado concordante de posteriors estudios como el MADIT-CRT, el REVERSE y el RAFT, ha puesto de manifiesto que también se obtienen beneficios con dicha terpaia en sujetos con síntomas leves de insuficiencia cardiaca, habiéndose estudiado el papel de la terapia en pacientes en clase funcional I y II de la NYHA con miocardiopatías dilatadas con disfunción sistólica severa de ventrículo izquierdo, tanto de origen isquémico como no isquémico.

Los procedimientos de ablación de fibrilación auricular (FA) son prolongados y molestos para los pacientes por lo que es preciso realizarlos con tratamiento anestésico. La elección entre anestesia general o sedación, se basa generalmente en la experiencia y protocolos propios de cada centro. Si tenemos en cuenta que la estabilidad del catéter durante las aplicaciones de radiofrecuencia varía con los movimientos respiratorios, es lógico pensar que la modalidad anestésica elegida podría condicionar los resultados del procedimiento.

Para la comunidad cardiológica, hasta no hace mucho tiempo y en concordancia con la población general, el problema del síndrome de apnea del sueño se circunscribía a la relación del síndrome con el mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico, fruto de la somnolencia diurna que representa el síntoma cardinal del síndrome. Pero a día de hoy, sin embargo, la comunidad científica acepta que el principal problema del síndrome de apnea obstructiva del sueño es su asociación a las enfermedades cardiovasculares.

El estudio PROTECT AF, (Holmes et al. Lancet 2009; 374: 534–42) demostró de que el cierre de la orejuela de aurícula izquierda mediante el dispositivo percutáneo Watchman (Atritech, Plymouth, MN) tenía una eficacia similar a los anticaogulantes orales en la reducción del riesgo tromboembólico a largo plazo en pacientes con fibrilación auricular (FA).

La miocardiopatía hipertrófica obstructiva es una enfermedad genética de la sarcómera cardiaca con un patrón de herencia autosómico dominante. Se caracteriza fundamentalmente por una hipertrofia primaria del ventrículo izquierdo, con manifestaciones clínicas variadas y anomalías morfológicas y hemodinámicas características. En un subgrupo de pacientes, la hipertrofia de la pared ventricular determina una obstrucción dinámica en el tracto de salida del ventrículo izquierdo, responsable de parte de los síntomas de los pacientes y objetivo fundamental de muchas de las terapias disponibles para esta enfermedad.