La elección del tratamiento óptimo en un paciente con fibrilación auricular (FA) sintomática, sigue siendo un reto en la práctica clínica. La ablación con radiofrecuencia (RF) se ha establecido como una técnica eficaz y segura durante la última década, lo que ha permitido la expansión de sus indicaciones. Aún así, los datos de la literatura no son homogéneos en cuanto a los criterios de selección de pacientes, experiencia de los centros, así como definición de los criterios de eficacia.

El síndrome de Brugada, enfermedad englobada dentro del grupo de las canalopatías cardiacas, aunque presenta una baja prevalencia, estimada en torno a 1:2000 sujetos, es relevante por la posibilidad de ocasionar arritmias ventriculares malignas y muerte súbita en pacientes, que, con mayor frecuencia, presentan una edad no avanzada y carecen de cardiopatía estructural.

El desarrollo de las técnicas diagnósticas en electrofisiología cardiaca y de la ablación con catéter, ha convertido a ésta última en la primera línea de tratamiento de una gran mayoría de los pacientes con taquicardias supraventriculares. El estudio electrofisiológico nos permite un diagnóstico preciso del sustrato arritmogénico y de los mecanismos operativos en las taquicardias del paciente.

Las taquiarritmias auriculares (TA) que aparecen después de los procedimientos de ablación de fibrilación auricular (FA) representan una entidad cada vez más frecuente en los laboratorios de electrofisiología, derivado de la expansión del tratamiento intervencionista de la FA. El conocimiento de los mecanismos electrofisiológicos de estas taquicardias es fundamental para garantizar una mayor eficacia terapéutica.

La integración de la anatomía de la aurícula izquierda (AI) y de las venas pulmonares (VVPP) obtenida mediante tomografía axial computarizada (TAC) o cardioresonancia con la imagen volumétrica 3D de los navegadores, ha supuesto un avance en la ablación de la fibrilación auricular (FA). Según la disponibilidad de las técnicas de imagen citadas, es importante considerar que la realización de un TAC conlleva una radiación adicional para el paciente no despreciable.

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardiaca más prevalente en la población general. Los fármacos antiarrítmicos tienen una eficacia limitada para prevenir recurrencias de FA, por lo que se han investigado otras líneas terapéuticas para asegurar un adecuado control del ritmo a largo plazo. Los resultados de varios estudios han defendido que los fármacos inhibidores de la angiotensina-II (ARA-2) podían tener un efecto beneficioso en la prevención de nuevos episodios de FA, gracias al efecto favorable que ejercen sobre el remodelado eléctrico auricular.

La miocardiopatía hipertrófica viene definida por la existencia de una hipertrofia primaria y generalmente asimétrica del ventrículo izquierdo con un grosor máximo de la pared ventricular de al menos 15 mm en presencia de un ventrículo no dilatado. Se trata de una enfermedad genética de herencia autosómica dominante de penetrancia variable, debida mayoritariamente a mutaciones de diversas proteínas del sarcómero cardiaco.

El síndrome de QT largo congénito es una canalopatía de penetrancia variable, en la que los sujetos afectados presentan riesgo aumentado de sufrir síncope, taquicardia ventricular polimórfica y muerte súbita arrítmica. Con una prevalencia estimada de 1:5000 sujetos, constituye una causa importante de arritmias ventriculares en sujetos jóvenes sin cardiopatía estructural.