La terapia de resincronización cardiaca (TRC) ha demostrado mejorar las expectativas de vida de pacientes seleccionados con insuficiencia cardiaca. Aun así, el implante de dichos dispositivos todavía se asocia con una tasa de complicaciones no despreciable. Según las series, hasta en un 6% de los pacientes no es posible implantar el electrodo ventricular izquierdo. Además, para garantizar el beneficio de la TRC, hay que enfrentarse con otros problemas, como son las dislocaciones del electrodo de seno coronario o la estimulación frénica que ocurren entre el 6 y el 14% de los implantes. El diseño de nuevos electrodos para la TRC puede solucionar considerablemente estas deficiencias.

Se calcula que hasta un 15 y un 30% de los pacientes con fibrilación auricular (FA) paroxística evolucionan a FA permanente en el plazo de 1 a 3 años. Aunque existen pocos datos en la literatura que analicen la eficacia de la ablación de FA paroxística a largo plazo, es interesante pensar que la ablación de FA en estadios precoces puede modificar la historia natural de la enfermedad.

Los eventos tromboembólicos representan una de las complicaciones más temidas durante los procedimientos de ablación de la fibrilación auricular, si bien la incidencia de eventos clínicos es inferior al 1% y la mayor parte de ellos cursan sin secuelas permanentes. La realización del procedimiento de ablación bajo un nivel intenso de anticoagulación y el mantenimiento de la misma al menos durante 3-6 meses tras el procedimiento, se ha asociado a una reducción del riesgo de presentar un tromboembolismo clínico relacionado con el procedimiento. La hipótesis de que la incidencia de embolismos cerebrales no evidentes clínicamente pueda ser sustancialmente mayor, se ha puesto de manifiesto recientemente por Schrickel et al (Europace 2010;12:52-57), si bien no ha sido evaluada de forma sistemática en una población significativa de pacientes.

¿Debería plantearse la ablación de fibrilación auricular (FA) como primera opción terapéutica en pacientes jóvenes con FA paroxística sin cardiopatía estructural? Esta cuestión sigue siendo motivo de controversia en los foros arritmológicos. Las recomendaciones de las guías de FA de las sociedades americana y europea de Cardiología (ACC/AHA/ESC) del 2006 establecieron que la ablación de FA debía plantearse siempre como segunda opción terapéutica, en pacientes en los que no se conseguía un adecuado control de la FA con fármacos antiarrítmicos.

La estratificación del riesgo arrítmico en pacientes con miocardiopatía dilatada de origen no isquémico es incluso más difícil que en los pacientes con un origen isquémico de la miocardiopatía. Distintas variables predicen el pronóstico de dichos pacientes e igualmente resultan predictoras de la posibilidad de presentar un cuadro de muerte súbita cardiaca, que cuando tiene un origen arrítmico suele ser en forma de taquicardia ventricular o fibrilación ventricular.

La ablación de taquicardia ventricular (TV) sobre cicatriz de infarto de miocardio sigue siendo uno de los principales retos en el tratamiento intervencionista de las arritmias. Está indicada en pacientes con TV recurrentes, TV incesantes, y en portadores de desfibrilador (DAI) con terapias múltiples apropiadas a pesar de tratamiento farmacológico.

Los resultados progresivamente superiores en los procedimientos de ablación de fibrilación auricular, apoyados en el mayor conocimiento adquirido, en los desarrollos tecnológicos y en la expansión de la técnica a un número cada vez mayor de pacientes, ha conllevado un incremento en las posibles complicaciones informadas relacionadas con el procedimiento.

Uno de los principales retos de la ablación de fibrilación auricular (FA) es evitar las complicaciones tromboembólicas. Para ello es fundamental asegurar una adecuada anticoagulación de los pacientes antes, durante y después de la ablación. Además es imprescindible excluir la presencia de trombos a nivel de la orejuela de la aurícula izquierda (AI), ya que la manipulación de catéteres durante la ablación podría liberar dicho material precipitando fenómenos tromboembólicos (Figura 1).

El aislamiento eléctrico de las venas pulmonares constituye un objetivo primordial en los procedimientos de ablación de la fibrilación auricular. El bloqueo de conducción bidireccional a través de líneas de ablación realizadas a nivel de la unión entre la aurícula izquierda y las venas pulmonares se asocia a unos mejores resultados clínicos a largo plazo, mientras que el bloqueo incompleto a dicho nivel no sólo se acompaña de peores resultados en cuanto a recurrencias clínicas de la arritmia tratada, sino que además constituye la base o sustrato para el desarrollo de nuevas arritmias auriculares.

La miocardiopatía hipertrófica (MH) es una enfermedad genética del sarcómero cardiaco con un patrón de transmisión autosómico dominante. La forma de presentación clásica se caracteriza por hipertrofia del ventrículo izquierdo (VI) predominantemente del septo interventricular. Se asocia con un mayor riesgo de arritmias ventriculares y muerte súbita. Áreas contiguas de fibrosis y aneurismas apicales del VI, participan en la génesis de dichas arritmias.