Diversos ensayos clínicos aleatorizados y multicéntricos, han demostrado que aproximadamente dos tercios de los pacientes a los que se implanta un dispositivo con terapia de resincronización cardiaca responden de forma favorable a dicha terapia, observándose una mejoría en la clase funcional, un efecto favorable sobre el remodelado ventricular izquierdo y un aumento de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo que suele estar entre el 3 y el 5%. Sin embargo, no es infrecuente observar una respuesta favorable mucho mayor en algunos de los pacientes, si bien las variables pre y post-implante que puedan ser predictoras de dicha respuesta no son bien conocidas.

La dronedarona es un nuevo fármaco antiarrítmico con propiedades electrofisiológicas similares a la amiodarona, pero mejor tolerada. El estudio ATHENA (Hohnloser SH et al. N Engl J Med 2009; 360:668-678), demostró que la dronedarona reducía significativamente el riesgo de hospitalización por eventos cardiovasculares en pacientes con fibrilación auricular (FA) o flutter paroxísticos, sin que aumentara la tasa de eventos adversos con respecto al placebo. Hasta la fecha no disponíamos de datos de estudios aleatorizados que compararan la eficacia y seguridad de la dronanerona frente a la amiodarona en pacientes con FA.

La ablación con catéter tiene un papel muy relevante en el tratamiento de los pacientes con episodios de taquicardia ventricular, no sólo en pacientes sin cardiopatía estructural, sino también en individuos con diversas formas de cardiopatía estructural, muchos de ellos portadores de desfibriladores automáticos implantables. Las principales causas de taquicardia ventricular monomorfa repetitiva en sujetos con cardiopatía estructural, es la existencia de cicatrices post-infarto de miocardio, las cicatrices fruto de intervenciones quirúrgicas previas sobre el corazón, así como la miocardiopatía diltada de origen no isquémico.

El desfibrilador automático implantable (DAI) ha demostrado ser altamente eficaz en la prevención de la muerte súbita cardiaca. Las mejoras tecnológicas incorporadas durante las últimas décadas han contribuido a una mayor calidad de vida de los pacientes. En la actualidad la mayoría de los dispositivos precisan de al menos un electrodo intracardiaco introducido por vía transvenosa, para la detección y terapia de las arritmias cardiacas. El implante de dicho electrodo y su permanencia a nivel intracardiaco no está exenta de riesgos, motivo que ha impulsado el desarrollo del nuevo desfibrilador automático subcutáneo (DAI-S).

El objetivo fundamental de los procedimientos de ablación de fibrilación auricular (FA) es conseguir la eliminación o disminución de los síntomas en los pacientes. Más recientemente, la ablación de FA también ha demostrado que puede mejorar la función ventricular diastólica y sistólica en muchos pacientes, e incluso disponemos de datos que apuntan a una posible mejoría en la supervivencia de los pacientes sometidos a dichos procedimientos de ablación.

La detección inapropiada de señales eléctricas fisiológicas o no fisiológicas, que no se corresponden con despolarizaciones ventriculares, se conoce como sobresensado. Este problema es causa de hasta la tercera parte de las descargas inapropiadas a largo plazo en pacientes portadores de desfibrilador automático implantable (DAI). Los DAI de la familia Medtronic (Minneapolis, MN, USA) disponen de un “contador de integridad” que permite detectar intervalos ventriculares muy rápidos (intervalo VV<130 ms) no relacionados con eventos arrítmicos.

Los nuevos equipos de angiografía rotacional tridimensional (ATR-3D) permiten obtener una imagen anatómica volumétrica de la aurícula izquierda y venas pulmonares de alta definición. El poder realizar esta técnica durante el mismo procedimiento de ablación de fibrilación auricular (FA), tiene la ventaja de que la información anatómica obtenida se ajusta de manera más fiable a la situación hemodinámica concreta del paciente. ¿Pero es preciso pagar el precio de una mayor exposición a las radiaciones ionizantes?. Sobre todo en una era en la que el uso de los navegadores ha demostrado reducir significativamente los tiempos de fluoroscopia durante los procedimientos de ablación de FA.

Un requisito fundamental para poder obtener beneficios clínicos con la terapia de resincronización cardiaca en pacientes con insuficiencia cardiaca, es la capacidad de conseguir una estimulación biventricular continua y estable. Ello, con frecuencia, viene dificultado por la compleja variabilidad anatómica entre pacientes, que hace que la canulación y posicionamiento estable y adecuado de un electrodo en el seno coronario no siempre sea factible con las herramientas disponibles, incluso a pesar del amplio y continuo desarrollo tecnológico experimentado desde la generalización del uso clínico de esta forma de tratamiento.

La extracción de electrodos a pacientes portadores de sistemas de estimulación infectados o disfuncionantes es compleja y no exenta de riesgos. Actualmente se dispone de una gran experiencia con las vainas asistidas con láser, método que permite liberar todas las adherencias fibrosas de la punta y cuerpo del electrodo al miocardio y endotelio vascular.

La correcta estratificación del riesgo de muerte súbita de los pacientes con Síndrome de Brugada, representa un aspecto relevante y no definitivamente resuelto en esta población de pacientes. Está bien reconocido que aquellos pacientes resucitados de una muerte súbita o que tienen historia de episodios sincopales de causa no determinada, presentan un mayor riesgo de presentar eventos fatales ulteriores. Sin embargo, la situación podría ser diferente en aquellos pacientes con diagnóstico del síndrome pero que están asintomáticos, y en ellos la estratificación de su riesgo arrítmico resulta controvertida.