Actualidad en cardiología clínica - Septiembre 2019

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No existe un acuerdo unánime sobre la definición de insuficiencia cardiaca (IC) “estable”, por lo que el conocimiento real de esta entidad puede ser incierto. Ello podría deberse a que la IC “estable” probablemente no existe como tal, ya que en realidad la enfermedad sigue progresando, sin que necesariamente esa progresión vaya siempre acompañada de un empeoramiento de la clase funcional. Así, tradicionalmente se entiende como IC con fracción de eyección reducida (IC-FEr) “estable” cuando no existe deterioro clínico, cambio de medicación u hospitalizaciones por IC1.

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La palabra estabilidad aparece frecuentemente en las historias clínicas de nuestros pacientes con insuficiencia cardiaca (IC) con intención de describir su evolución y habitualmente lo relacionamos con que no ha sufrido cambios clínicos, no ha ingresado en el hospital y no nos cuenta empeoramiento de sus síntomas, signos o de su grado funcional. Pero este término de “estabilidad” está muy alejado de la realidad en una patología como la IC, con un alto índice de mortalidad y de hospitalizaciones, como veremos a continuación5.

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El paciente con insuficiencia cardiaca es un paciente complejo, en el que es necesario optimizar el tratamiento al máximo, para disminuir el riesgo de reingresos hospitalarios, mejorar el pronóstico y la calidad de vida. Aunque esto es bien conocido, lo cierto es que en la práctica clínica no en pocas ocasiones se busca que el paciente se mantenga “estable” más que tratar de buscar una mejoría real de la situación del paciente, lo que puede tener consecuencias graves.

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En las últimas décadas, hemos asistido al cambio drástico del manejo de la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr), con la incorporación de nuevos fármacos que aportan beneficios pronósticos actuando en diferentes vías fisiopatológicas para combatir la activación neurohormonal persistente y deletérea que ocurre en esta patología: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), antagonistas del receptor de angiotensina (ARA-II), betabloqueantes (BB), antagonistas del receptor de aldosterona (ARM), ivabradina, hidralacina más nitratos y, el más recientemente incorporado, sacubitrilo/valsartán (SV).