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La recomendación de administrar antibióticos antes de un procedimiento odontológico para evitar la endocarditis infecciosa (EI) en determinados pacientes cardiovasculares ha sido ampliamente utilizada durante décadas. En los últimos años se ha restringido su uso a situaciones concretas de mayor riesgo para adquirir una endocarditis y sólo ante algunos procedimientos dentales. Un análisis presentado en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares SEC 2018 y realizado por el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la Universidad de Sevilla concluye que el 87,3% de los odontólogos estudiados cree que la profilaxis es efectiva, y el 97% la realiza.

La endocarditis infecciosa es una enfermedad en la que se inflama el revestimiento interno de las válvulas y cavidades cardiacas (endocardio) a causa de una infección producida por bacterias. Resulta poco frecuente: se dan entre 3,1 y 3,7 episodios al año por cada 100.000 habitantes, según un estudio publicado en Revista Española de Cardiología – REC –). No obstante, “conviene no bajar la guardia, pues mantiene hoy en día una elevada morbilidad, con tasas de cirugía cardiaca del 50% y una mortalidad que supera el 20-30%”, advierte el Dr. Manuel Anguita, presidente de la SEC y uno de los coordinadores del estudio.

Desde 2009 se han restringido de forma importante las indicaciones de profilaxis, limitando tanto los procedimientos para los que se sugiere la indicación como circunscribiendo esta recomendación a los pacientes con mayor riesgo de sufrir EI (con cardiopatías congénitas, endocarditis previa o portadores de válvulas) o en los que la enfermedad sería más grave. Aunque se sabe que los procedimientos odontológicos producen bacteriemia (paso de microorganismos de la cavidad oral al torrente sanguíneo), con el consiguiente riesgo de desarrollar una endocarditis, no se ha demostrado fehacientemente en estudios clínicos si esta medida resulta efectiva o no. En las últimas décadas han variado, además, las bacterias causantes de esta enfermedad, antes provocada generalmente por estreptococos del grupo viridans y ahora más habitualmente por microorganismos no orales como Staphylococcus aureus, lo que aún resta más consistencia a la profilaxis antibiótica tal como se había concebido con anterioridad, como apunta otro estudio publicado en REC.

Para conocer el estado actual de la prescripción de antibióticos en pacientes cardiovasculares a la hora de someterse a procedimientos odontológicos se realizó una encuesta a dentistas de Córdoba y Sevilla, a través del Colegio de Dentistas (Córdoba) y de la Facultad de Odontología (Universidad de Sevilla), con 16 preguntas. Contestaron 162 dentistas: 80 en Córdoba y 62 en Sevilla. El análisis ha puesto de relieve que sólo el 54,4% de los dentistas en Córdoba y el 69,4% de estos en Sevilla siguen a día de hoy la pauta antibiótica recomendada por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la European Society of Cardiology (ESC).

No hubo diferencias entre las dos provincias en relación a la edad, género ni tiempo de ejercicio profesional. En el 95% de los casos se indica profilaxis en las situaciones de riesgo claramente recomendadas, pero también en una alta proporción de casos sin riesgo de EI: fibrilación auricular sin cardiopatía, 16,1% versus 36,7%; stents coronarios: 56,5% versus 67,1%; o bypass coronarios: 67,7% versus 69,6% (Sevilla frente a Córdoba).

“Se habla mucho del uso indiscriminado de antibióticos por parte de la población, automedicándose en muchos casos, creando resistencia a estos medicamentos y resultando cada vez las infecciones más graves y difíciles de tratar, pero, ¿nos hemos preguntado si la comunidad médica hace un uso racional y proporcionado de los antibióticos?”, expone el Dr. Anguita. A la luz de este estudio, “parece necesario mejorar el seguimiento de las recomendaciones de las guías de práctica clínica sobre la profilaxis de endocarditis infecciosa, para evitar a los pacientes riesgos innecesarios derivados del uso inadecuado de antibióticos”, concluye el presidente de la SEC.