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La inmediatez de un desfibrilador público ofrece los mejores resultados ante un paro cardiaco

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¿Tienen los supervivientes de un paro cardiaco extrahospitalario mejor pronóstico si han sido tratados con un desfibrilador externo automático (DEA) de uso público? Lo cierto es que sí, según ha comprobado un equipo de los hospitales Vall d’Hebron de Barcelona y Germans Trias i Pujol de Badalona, presentado en el Congreso SEC de las Enfermedades Cardiovasculares 2016.

Se trata de un registro prospectivo de todos los pacientes ingresados durante siete años (de 2008 a 2013) en los dos centros con diagnóstico de paro cardiaco extrahospitalario por ritmo desfibrilable y tratados con hipotermia moderada terapéutica por persistencia de coma. En total, se incluyó a 141 pacientes, y se obtuvieron datos de la desfibrilación de 114. En comparación con los pacientes tratados con un desfibrilador de los servicios de emergencias médicas (SEM), que fueron casi un 82% de los casos, aquellos a los que se asistió in situ con un DEA de uso público (un 18%) refirieron mayor supervivencia.

Como explica la Dra. Agnès Rafecas, primera firmante del estudio y miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “en la evolución neurológica a las 72 horas, los pacientes que habían sido atendidos por un DEA público in situ obedecieron más órdenes (78,9% frente a 51%), y también presentaban mayor reflejo flexor nociceptivo, aunque la diferencia no era significativa, probablemente debido al tamaño de la muestra. Sin embargo, donde sí se vio una variación notable es en la tasa de mortalidad hospitalaria, bastante menor en este grupo (9,5%) que en el de aquellos pacientes atendidos por el SEM (34,4%)”.

Ante estos resultados, la Dra. Rafecas destaca que, “actuar lo más rápido posible ante un paro cardiaco es fundamental, dado que en ausencia de maniobras de resucitación cardiopulmonar, el daño neurológico es severo y las secuelas son irreversibles. La mayoría de los paros cardiacos extrahospitalarios, desafortunadamente, no sobreviven hasta llegar al hospital”. Únicamente una atención precoz de estos pacientes puede favorecer la supervivencia de los mismos, y en este sentido es muy importante que la población general sepa reconocer esta situación y actuar debidamente.

Aunque el DEA es un dispositivo de manejo muy intuitivo, “es importante la sensibilización de los ciudadanos y la adquisición de unas nociones básicas sobre su uso a través de campañas dirigidas a toda la población, en el contexto del conocimiento sobre reanimación cardiopulmonar básica”, añade la experta.

En cuanto al alcance de este trabajo, que apoya el uso de los DEA para un tratamiento temprano del paro cardiaco por ritmo desfibrilable, la Dra. Rafecas considera que cada región y comunidad debe plantear la instalación de DEA analizando sus características poblacionales y geográficas, priorizando aquellos espacios más masificados donde un mayor número de individuos pueden beneficiarse.

Este estudio forma parte de un trabajo más amplio en el que analizan las características de los pacientes que ingresan en el hospital tras un paro cardiaco recuperado. “Nos interesa identificar los aspectos relacionados con una mayor supervivencia y con una mejor situación neurológica. Se trata de un trabajo prospectivo en el que seguimos reclutando a nuevos pacientes. Esperamos que los pacientes tratados por DEA, que de momento son una minoría, incrementen”, comenta la especialista.

Se estima que alrededor del 12% de todas las muertes en España son súbitas, unas 50.000 al año, y de estas la gran mayoría son por un paro cardiaco. La mayoría de los paros cardiacos que tienen lugar fuera de un hospital son por ritmo desfibrilable y potencialmente tratables con un DEA. En la actualidad, la causa más frecuente sigue siendo la cardiopatía isquémica y, en particular, el infarto agudo de miocardio.