La discusión en torno a la inteligencia artificial generativa en cardiología ha llegado al Congreso SEC25 de la Salud Cardiovascular con una sesión dedicada a Cardiomentor, un proyecto coordinado por el Ministerio de Transformación Digital y Función Pública y validado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
“Cardiomentor es un proyecto colaborativo entre distintos niveles y organizaciones que tiene por objetivo mejorar la formación clínica a través del entrenamiento y desarrollo del modelo español de inteligencia artificial generativa, ALIA”, ha explicado el Dr. Julián Pérez-Villacastín, responsable del proyecto en la SEC.
En una primera fase, Cardiomentor está trabajando en la insuficiencia cardiaca, una enfermedad muy prevalente, que supone la primera causa de ingreso hospitalario en nuestro medio en mayores de 65 años. Esta patología asocia hospitalizaciones frecuentes y también una elevada morbimortalidad durante el seguimiento, estando su pronóstico en gran medida condicionado por un diagnóstico precoz y adecuado, además de un tratamiento optimizado.
“Cardiomentor busca mejorar el conocimiento de la enfermedad entre los distintos especialistas que participan en la atención de los pacientes con insuficiencia cardiaca. En un futuro, el proyecto podría contemplar otros escenarios clínicos como fibrilación auricular o cardiopatía isquémica”, ha añadido el Dr. Pérez-Villacastín. Y todo ello, con el papel clave de la SEC, que aporta su conocimiento y experiencia en el abordaje de la enfermedad cardiovascular.
Para M.ª Jesús Martín Martín, directora de Gobernanza y Planificación de la Inteligencia Artificial en la Dirección General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, proyectos como Cardiomentor muestran muy bien el verdadero valor de la inteligencia artificial en salud: acercar la información clínica de una forma mucho más sencilla e intuitiva, con lenguaje natural, y al mismo tiempo ayudar en tareas que consumen tiempo en el día a día, como resumir artículos, estructurar notas o preparar borradores de informes. “Estas capacidades no sustituyen al profesional, sino que lo apoyan, liberando espacio para lo que realmente importa: la relación con el paciente y la toma de decisiones clínica”, ha subrayado.
En sectores tan estratégicos y con datos tan sensibles como la salud, “es fundamental contar con una infraestructura pública de modelos de lenguaje, como los modelos ALIA, que no solo garantizan la soberanía, la protección y el control de la información, sino que también se adaptan a nuestra diversidad cultural y lingüística”, ha explicado M.ª Jesús Martín.
Sinergia entre clínicos, investigadores y técnicos
Además, la directora de Gobernanza y Planificación de la Inteligencia Artificial en la Dirección General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública considera que el proyecto resulta “especialmente valioso” porque conecta perfiles muy distintos que aportan visiones complementarias, entre ellos, clínicos, investigadores y técnicos. “Esa diversidad enriquece el enfoque y garantiza que la tecnología se construya pensando en las necesidades reales de quienes la van a utilizar”, ha puntualizado.
TECNALIA y el Barcelona Supercomputing Center (BSC) son los desarrolladores de Cardiomentor, un proyecto que también ha contado con el apoyo técnico de la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS).
Sergio Muñoz, responsable de Salud Digital en TECNALIA, ha destacado que Cardiomentor representa un salto cualitativo en la aplicación de la inteligencia artificial generativa en medicina: “Nuestro objetivo es que Cardiomentor no solamente sea una herramienta técnicamente robusta, sino también útil y confiable para los profesionales sanitarios, apoyándoles en su labor diaria con información rigurosa, actualizada y contextualizada”.
En esta misma línea se ha pronunciado también el Dr. Pérez-Villacastín remarcando que Cardiomentor “utiliza fuentes de conocimiento fiables y libres de sesgos, proporcionando información veraz y contrastada”.
Por otro lado, Sergio Muñoz ha añadido que, para TECNALIA, “la colaboración con la SEC, Fundación IMAS y el BSC ha sido clave para garantizar que Cardiomentor responda a necesidades reales. Esta sinergia entre ciencia, tecnología y clínica nos permite avanzar hacia una cardiología más precisa, preventiva y personalizada”.
“Desde el BSC hemos coordinado el desarrollo durante los últimos años de la familia de modelos de lenguaje ALIA, en las diferentes lenguas del Estado, y ahora empezamos a desarrollar aplicaciones que buscan un beneficio directo de la sociedad. Estamos muy orgullosos del desarrollo de Cardiomentor, uno de los primeros casos prácticos en utilizar el modelo ALIA, que tendrá una aplicabilidad como asistente inteligente y herramienta de formación para médicos, como es la aplicación para la insuficiencia cardiaca. Este es un ejemplo de muchos otros en los que la implementación de la inteligencia artificial generativa desarrollada desde el BSC busca un impacto directo en distintos campos como la salud o el desarrollo de aplicaciones dirigidas a ofrecer mejores servicios públicos, entre otros”, ha manifestado Andrés José Román Vieiros.
“Para la Fundación IMAS, en su aspiración de mejorar la asistencia sanitaria, el proyecto CardioMentor representa en un paso fundamental hacia la transformación de la sanidad para el cumplimiento del quíntuple objetivo: Mejora de la experiencia del paciente y del profesional, mejores resultados en salud, mayor eficiencia y equidad”, ha afirmado Ignacio Ayerdi, coordinador de Salud Digital de IMAS.
Por su parte, la directora de Gobernanza y Planificación de la Inteligencia Artificial en la Dirección General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, ha concluido que “la inteligencia artificial en salud no es ya una visión lejana, sino una herramienta práctica que, aplicada con ética y soberanía, abre las puertas al tratamiento del paciente desde una nueva óptica”.



