La predicción de la respuesta a la terapia de resincronización cardiaca es un problema clínico complejo influenciado por multitud de variables. Las características basales del paciente, variables relacionadas con el implante del dispositivo y su programación posterior, así como acontecimientos clínicos cardiacos y extracardiacos que pueden presentarse a lo largo del seguimiento, van a influir decisivamente en la respuesta clínica a la terapia. Pese a los avances tecnológicos implementados en la última década y los datos clínicos extensos provenientes de numerosos estudios aleatorizados en esta materia, aproximadamente un tercio de los pacientes a los que se implanta un dispositivo con terapia de resincronización cardiaca, no responden de forma favorable a la terapia.

La Ivabradina, fármaco bloqueante de los canales If responsables de la despolarización diastólica de las células marcapasos, ha demostrado en los últimos años su utilidad en la insuficiencia cardiaca y en la cardiopatía isquémica (ensayos SHIFT y BEAUTIFUL) en relación a su capacidad de reducir la frecuencia cardiaca. Sin embargo, la evidencia es escasa en lo que, a priori, parecería su indicación princeps, la taquicardia sinusal inapropiada (TSI).

El resultado favorable, en términos de reducción significativa de la mortalidad, de numerosos ensayos clínicos multicéntricos y aleatorizados en los que se ha evaluado la eficacia del desfibrilador automático implantable en prevención primaria, es decir en poblaciones en alto riesgo de sufrir arritmias ventriculares malignas sin haber presentado eventos de este tipo con anterioridad, ha determinado un aumento exponencial en el número de pacientes que reciben esta terapia.

La terapia de resincronización cardiaca representa una terapia bien establecida para pacientes con insuficiencia cardiaca, disfunción sistólica y asincronía ventricular. Aunque las indicaciones iniciales quedaban restringidas a pacientes con tal perfil, pero en clases funcionales III y IV de la NYHA, los resultados de ensayos clínicos posteriores como el MADIT-CRT, REVERSE y el RAFT han determinado una expansión de las indicaciones y cada vez son mas los pacientes en clases I y II que están recibiendo la terapia.

La ablación con radiofrecuencia se ha posicionado en los últimos años como una terapia efectiva en pacientes con FA paroxística con episodios recurrentes a pesar de tratamiento con fármacos antiarrítmicos (FAA). Desde un punto de vista fisiopatológico podría tener sentido la ablación como primera opción de forma precoz en pacientes sin cardiopatía estructural, antes del desarrollo de cambios estructurales irreversibles como la fibrosis o miolisis que acompañan a la FA persistente de larga duración. Con esta premisa se diseña el MANTRA-PAF, incluyendo pacientes con, al menos, 2 episodios de FA paroxística de menos de 7 días de duración en los últimos 6 meses. Se excluyó pacientes >70 años, tratamiento previo con FAA o contraindicación a su uso, ablación previa, diámetro AI >50 mm, FEVI <40%, valvulopatía mitral moderada o severa, IC severa (NYHA III-IV), en espera de cirugía por cardiopatía estructural o con FA secundaria.

Pese a las mejoras sustanciales en los resultados de la ablación con catéter de la fibrilación auricular, los resultados distan de ser óptimos, lo que en parte es debido al complejo y parcialmente desconocido entramado fisiopatológico relacionado con esta prevalente arritmia. Uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo y perpetuación de la fibrilación auricular es la hipertensión arterial, que determina una serie de cambios hemodinámicos, humorales y estructurales sobre el sistema cardiovascular en general y sobre el corazón en particular.

La ablación con catéter mediante radiofrecuencia, representa en la actualidad el tratamiento de elección en pacientes con episodios frecuentes o muy sintomáticos de esta prevalente forma de taquicardia supraventricular. Con esta forma de tratamiento, la tasa de éxito tanto agudo como a largo plazo es muy elevada, y la incidencia de complicaciones es baja. Sin embargo, una de las complicaciones potenciales es clínicamente muy significativa por las repercusiones que conlleva para el paciente, y es la producción de bloqueos auriculoventriculares permanentes que requieren la implantación de un marcapasos definitivo. Se estima que la tasa de bloqueos auriculoventriculares que requieren estimulación permanente tras la ablación con radiofrecuencia de taquicardia intranodal, está en torno al 1%.

Si bien el pronóstico de la angina vasoespástica es favorable bajo tratamiento farmacológico, se han descrito arritmias ventriculares y parada cardiaca como complicaciones raras pero severas. A pesar de que para dichos pacientes en prevención secundaria parece clara la indicación de un DAI, hay muy pocos datos en la literatura acerca de la evolución clínica de los mismos.

El desfibrilador automático implantable (DAI) representa una herramienta terapéutica básica en la actualidad, en la prevención primaria y secundaria de muerte súbita cardiaca en poblaciones de alto riesgo. A lo largo de las dos últimas décadas el número de implantes ha ido creciendo de forma exponencial, y el crecimiento ha sido especialmente llamativo tras la publicación de estudios de carácter prospectivo, aleatorizados y multicéntricos en prevención primaria, con resultado positivo a favor de esta terapia.

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