El aislamiento eléctrico de las venas pulmonares constituye la técnica más ampliamente utilizada y consensuada para el tratamiento invasivo de la fibrilación auricular. Desde los primeros años de realización de las técnicas de ablación con catéter de la fibrilación auricular, se observó cómo es frecuente que tras un procedimiento con éxito agudo, es decir, con aislamiento de las venas pulmonares, muchas de las venas se reconectan con el tiempo, y así se observa en pacientes con recurrencias clínicas que son sometidos a segundos procedimientos.

Es conocido el aumento transitorio de riesgo tromboembólico asociado a la restauración del ritmo sinusal, pero muy limitados los datos de los que disponemos acerca del papel de los nuevos anticoagulantes en este entorno. Dada la muy limitada evidencia hasta la fecha de los riesgos y beneficios de realizar una cardioversión eléctrica (CVE) o farmacológica (CVF) o una ablación de FA bajo tratamiento con rivaroxaban, los autores publican un subestudio que analiza los datos encontrados en los pacientes del ensayo ROCKET-AF a los que se realizó alguno de estos procedimientos.

El flúter auricular común, es una arritmia muy frecuentemente estudiada y tratada en los laboratorios de electrofisiología, debido a su bien conocido mecanismo macrorrentrante alrededor de la válvula tricúspide y la elevada tasa de eficacia aguda y a largo plazo de la ablación con catéter, realizando un bloqueo bidireccional de conducción en el istmo cavotricuspídeo, región participante en el circuito de la arritmia. Por otra parte, la fibrilación auricular representa una arritmia aún más prevalente, y en la última década su protagonismo en el volumen global de los procedimientos de ablación, está creciendo de forma exponencial.

El riesgo global de muerte súbita (MS) en el síndrome de WPW es bajo, oscilando en diferentes series entre el 0,02 y el 0,39% por año de seguimiento. En pacientes en riesgo de MS la FA puede degenerar a fibrilación ventricular debido a la rápida conducción al ventrículo a través de la vía accesoria. Por tanto, el riesgo de MS viene determinado por las propiedades de conducción anterógrada de la vía.

La estimulación antitaquicardia (EAT) representa una forma de tratamiento eficaz para las arritmias ventriculares por mecanismo de reentrada en un porcentaje elevado de pacientes portadores de desfibrilador automático (DAI). Las ventajas de esta forma de tratamiento sobre las descargas de alta energía son variadas, destacando el bajo consumo de batería del generador que ocasiona y la mejor calidad de vida para el paciente por ser indoloras. Además, a largo plazo esta forma de terapia puede optimizar los beneficios reales de supervivencia aportados por el DAI, teniendo en cuenta los efectos deletéreos de las descargas del DAI sobre la supervivencia, un tema de actualidad con evidencias crecientes.

Uno de los últimos campos de controversia y activa investigación abierto en los últimos años en el mundo de la electrofisiología y las arritmias es el del riesgo de muerte súbita potencialmente asociado a una alteración electrocardiográfica tradicionalmente considerada como benigna, la repolarización precoz (RP). Varios grupos han publicado su experiencia y conclusiones a este respecto, demostrando asociaciones tales como una mayor prevalencia de repolarización precoz en poblaciones de pacientes recuperadas de muerte súbita o en familiares de pacientes recuperados de una muerte súbita. Se han intentado definir diferentes patrones de repolarización precoz asociados a diferente riesgo, e inclusive se han descrito ya mutaciones en el gen SCN5A asociadas.

Las arritmias ventriculares sostenidas en pacientes con infarto de miocardio crónico son un problema clínico de gran relevancia, pues son responsables de aproximadamente el 50% de la mortalidad de causa cardiaca en estos pacientes. La existencia de bandas de miocardio viable y desestructurado en el interior de las escaras del infarto o en sus bordes, representa el sustrato para la producción, incluso muchos años después del infarto, de taquicardias ventriculares por mecanismo de macro-reentrada. Los resultados a finales de los años 80, de estudios como el CAST, EMIAT y CAMIAT, pusieron de manifiesto que los fármacos antiarrítmicos tienen un papel limitado en este contexto, pues pese a su capacidad de supresión de las arritmias clínicas, no se asocian a un beneficio de mortalidad, e incluso pueden aumentarla, dado su potencial proarrítmico.

La parálisis del nervio frénico es la complicación más frecuente de la ablación de FA mediante criobalón, al realizar el aislamiento de vena pulmonar superior derecha o, más infrecuentemente, la inferior derecha, y, si bien la mayoría de los casos se resuelven en el primer año postablación, puede llegar a ser bastante limitante. A pesar de diferentes técnicas empleadas para evitar dicha complicación, sigue presentándose en torno a un 5% de casos.

En pacientes con cardiopatía estructural, las arritmias ventriculares sostenidas constituyen una causa importante de morbimortalidad. Si bien el implante de desfibrilador automático (DAI), tanto en prevención secundaria como en prevención primaria, ha demostrado disminuir la mortalidad en estos pacientes, la ablación con catéter juega también un papel relevante para reducir la carga arrítmica en estos enfermos.

En octubre de 2007 se lanzó una alerta de aumento de tasa de rotura del electrodo Sprint Fidelis, desconociendo a priori las cifras potenciales de dicho riesgo a medio y largo plazo. Trabajos iniciales ofrecieron cifras dispares de supervivencia del electrodo a 3 años, desde el 96,1% (Arias MA, et al. Electrodo de desfibrilación Sprint Fidelis: experiencia de nueve centros en España. Rev Esp Cardiol. 2011) hasta el 87,9% (Hauser RG, et al. Increasing hazard of Sprint Fidelis implantable cardioverter-defibrillator lead failure. Heart Rhythm 2009;6:605–10), pero con una clara tendencia en la literatura al aumento significativo en la tasa de fractura del electrodo con el tiempo. El mayor riesgo potencial de dicha rotura es la administración de choques inapropiados, posteriormente reducida de forma significativa con la introducción del algoritmo LIA (Lead Integrity Alert).

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