Dado que el diagnóstico de la Cardiopatía Arritmogénica de Ventrículo Derecho (CAVD) sigue siendo complejo en muchos casos, especialmente en fases iniciales de la misma, los autores analizan en el presente estudio el posible papel de la estimulación β-adrenérgica. La estimulación adrenérgica tiene un papel fundamental en la inducción de arritmias ventriculares en la CAVD, por lo que el isoproterenol, agonista β no selectivo, podría desenmascarar arritmias ventriculares y constituir una herramienta diagnóstica adicional en las fases precoces de la enfermedad.

El ECG sigue siendo una herramienta de gran utilidad en el seguimiento de pacientes con dispositivos de resincronización (RSC), especialmente para el reconocimiento de la pérdida de captura VI. Sin embargo, esto no siempre es sencillo, pues dicha pérdida de captura puede verse enmascarada por la captura de VD, y la morfología final es influenciada por la posición del electrodo VD, principal limitación de algunos algoritmos publicados, con adecuados resultados sólo para posiciones apicales del electrodo VD.

Es bien conocido que gran parte de la mortalidad asociada a la fase crónica tras un infarto de miocardio, viene determinada por el desarrollo de arritmias ventriculares sostenidas malignas, que pueden aparecer incluso décadas después del evento isquémico agudo.

La Amiodarona es, al menos en nuestro medio, el fármaco más empleado en la cardioversión (CV) farmacológica aguda de FA paroxística de corta duración. A pesar de su moderada eficacia y su acción retrasada, la ausencia de proarritmia significativa y su posibilidad de uso en pacientes con cardiopatía estructural hacen que siga siendo extensamente empleada.

Siempre es un placer descubrir pequeñas perlas de información y enseñanza, sobre todo cuando éstas vienen de la mano de dos maestros como los Dres. Asirvatham y Stevenson. En el presente editorial, muy breve, y referido a un caso clínico publicado en el mismo número con el provocador título de “Chasing Red Herrings: Making Sense of the Colors While Mapping”; Selvaraj RJ et al. Circ Arrhythm Electrophysiol 2014;7:553-556., los autores nos aclaran algunos conceptos fundamentales sobre la reentrada. Ninguno de los siguientes conceptos es nuevo para el electrofisiólogo avanzado, ni probablemente para el no tan experimentado, pero siempre es importante recordar las bases y los fundamentos de nuestro día a día.

Resulta muy frecuente la coexistencia en un mismo paciente de la fibrilación auricular y el flúter común, no siendo bien conocido el carácter de su relación. La presencia de flúter auricular en el paciente con fibrilación auricular y en ausencia de cardiopatía o fármacos antiarrrítmicos no es excepcional. Si la ablación exclusiva del flúter auricular o de la fibrilación auricular tiene efectos directos sobre la arritmia contraria, o si en pacientes con ambas arritmias que se someten a tratamiento invasivo, lo adecuado es tratar ambos sustratos, es tema de cierta controversia.

Desde hace años sigue abierto en el mundo de la electrofisiología el debate sobre la indicación de resincronización (RSC) en pacientes en FA, dada la muy escasa evidencia disponible al haber incluido los diferentes ensayos pacientes mayoritariamente en ritmo sinusal, así como la obligación o no de realizar ablación del nodo aurículo-ventricular (NAV) en estos pacientes. El estudio español SPARE II, publicado en EHJ en 2012, demostró igual beneficio en los pacientes sometidos a ablación del NAV (97% estimulación biventricular) que en los frenados farmacológicamente (94%).

Es frecuente encontrar, especialmente en pacientes de unos ciertos años, pausas sinusales prolongadas tras la finalización de episodios de FA paroxística (conocido como síndrome de bradicardia-taquicardia, “bradi-taqui”), lo que constituye una indicación de implante de marcapasos (MP) en caso de ser sintomáticas. En otros casos, la necesidad de emplear fármacos antiarrítmicos (FAA) para el control de los episodios de taquicardia, con frecuencia asociados a bloqueantes de la conducción del NAV para evitar frecuencias rápidas durante los mismos, incrementa la duración de las pausas o los periodos de bradicardia, haciendo nuevamente necesario la implantación de un MP que posibilite el empleo de FAA a las dosis necesarias. Disponemos ya de evidencia demostrando la mejoría de la función del nodo sinusal y la desaparición de síntomas asociados tras ablación exitosa de FA, si bien ningún estudio ha comparado directamente los dos abordajes, MP+FAA frente a ablación de FA.

Los pacientes con fibrilación auricular que van a ser sometidos a un procedimiento de ablación de la misma, pese a poder presentar un riesgo tromboembólico bajo en situación basal, se convierten de forma transitoria, durante el procedimiento y en las semanas posteriores, en pacientes de alto riesgo para poder presentar eventos tromboembólicos. Es por ello que, hemos de ser muy cuidadosos en la estrategia de anticoagulación que apliquemos a nuestros pacientes tanto en el periodo previo inmediato, el procedimiento en sí, y en la etapa que sigue al mismo.

Durante más de 50 años, los pacientes con bradicardias sintomáticas han podido, gracias al implante de un marcapasos, mejorar no sólo su calidad de vida, sino en muchos casos prolongar sus expectativas de vida. Pese a ser una actividad rutinaria en la práctica clínica habitual, el implante convencional de marcapasos no está exento de complicaciones, que aunque infrecuentes, en algunos casos pueden comprometer la vida de los pacientes.