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La Vicepresidenta apoya la toma de medidas para evitar problemas cardiovasculares en pacientes con cáncer

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Los tratamientos oncológicos adelantan unos 20 años la edad de riesgo vascular, lo que conlleva que uno de cada tres pacientes con cáncer termine desarrollando complicaciones cardiovasculares. Hasta un 20% de estos pacientes tiene que suspender o modificar el tratamiento en fase aguda por problemas cardiovasculares, empeorando además su pronóstico oncológico.

Las Sociedades Españolas de Cardiología (SEC), Oncología Médica (SEOM), Hematología y Hemoterapia (SEHH), Oncología Radioterápica (SEOR), Médicos Generales y de Familia (SEMG), y la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) y la Asociación de Especialistas de Enfermería del Trabajo (AET) se unen para mejorar el pronóstico de los pacientes con cáncer en un simposio celebrado hoy en el Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad.

La jornada, presidida y moderada por la Excma. Sra. Dña. María del Carmen Calvo Poyato, Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad; el Dr. Manuel Anguita, presidente de la Sociedad Española de Cardiología y el Dr. Gregorio Gil López, director del Sistema Operativo Sanitario de Presidencia del Gobierno, ha contado con S.M. La Reina Dña. Letizia como Presidenta de Honor. Esta se ha llevado a cabo gracias a la colaboración de la compañía farmacéutica Mylan.

El objetivo del simposio ha radicado en sensibilizar a las autoridades sanitarias y a los profesionales implicados en el cuidado de estos pacientes acerca de la necesidad de detectar y tratar tempranamente los posibles efectos secundarios que afectan al sistema cardiovascular derivados de los tratamientos para paliar el cáncer. Y es que, “a pesar de resultar una complicación importante, la enfermedad cardiovascular es reversible en un 80% de los casos si se consigue diagnosticar a tiempo, por lo que es fundamental que los especialistas sanitarios estemos al corriente de los efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia para lograr un diagnóstico lo más precoz posible”, aclara la Dra. Teresa López, miembro de SEC y coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardio-Onco-Hematología.

“Es importante la monitorización de los pacientes para evitar enfermedades cardiovasculares, así como la disfunción en los portadores de dispositivos cardiacos. Por eso resulta fundamental establecer protocolos de prevención, diagnóstico y tratamiento las diferentes especialidades implicadas”, apunta la Dra. Meritxell Arenas, representante de SEOR.

Un problema global y creciente con España a la cabeza para afrontarlo

Se estima que en 2020 la población de pacientes que sobreviva a un tumor más de 5 años supere los 20 millones en Europa, lo que supone que más de 6 millones de pacientes oncológicos se verán reconvertidos en cardiovasculares en el futuro.

Por ello, la Dra. Isabel Egocheaga, responsable del Área Cardiovascular de SEMG, ve ineludible “la cooperación y comunicación entre los diferentes niveles asistenciales que garantice la mejor atención al paciente con cáncer que va a recibir, recibe o ha recibido tratamiento oncológico”.

“Actualmente pocos o ninguno de los países de nuestro entorno están óptimamente preparados para esta nueva realidad que nos aguarda”, apunta la Dra. López, “mientras que en Estados Unidos la mayoría de los Servicios de Oncología disponen ya de cardiólogos especializados en el tratamiento de los pacientes con cáncer”.

España ha sido uno de los primeros países de Europa en acuñar el término “cardio-onco-hematología”, una nueva estrategia que requiere un abordaje multidisciplinar de educación, prevención y tratamiento en los diferentes niveles asistenciales para evitar que el beneficio logrado en supervivencia de cáncer termine perdiéndose en mortalidad cardiovascular.

“Llevamos tiempo lidiando con el tema de la cardiotoxicidad inducida por fármacos, solicitando interconsultas a cardiología para la realización de ecocardiogramas pre-quimioterapia y, además, vigilando las dosis acumuladas de algunos fármacos para prevenir efectos tóxicos a nivel del miocardio e inclusive en la producción de arritmias. Esto sin contar con la preocupación que hemos tenido y tenemos por los efectos cardiacos a largo plazo”, expone el Dr. Ramón García Sanz, portavoz de SEHH.

En esta línea, la Sociedad Española de Cardiología creó en 2016 un grupo de trabajo para evaluar la toxicidad cardiológica de los tratamientos oncológicos, firmando un convenio de colaboración con la Sociedad Española de Oncología Médica, la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia. En 2018 el grupo se amplió involucrando a la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia y la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo como “compañeros en esta carrera de fondo”, afirma López.

“A través de este grupo de trabajo –explica la Dra. Ana Santaballa, vocal de junta directiva de SEOM- hemos difundido las medidas de prevención y los tratamientos más adecuados para los pacientes con cáncer, basándonos en las mejores evidencias científicas. Fruto de esta colaboración también se ha realizado un programa de formación on-line en cardio-oncología disponible para todos los miembros de las sociedades españolas científico-médicas implicadas”.

La European Society of Cardiology (ESC), emulando el modelo español, formó hace seis meses un grupo de trabajo de similares características para que los cardiólogos estudiaran la toxicidad de la quimioterapia y la radioterapia a escala europea.

A nivel asistencial, España también ha sido pionera en Europa a la hora de abordar esta situación. Hace tan solo cuatro años el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz (HULP), liderado por el Dr. José Luis López-Sendón, creó la primera Unidad Multidisciplinar de Cardio-Onco-Hematología en España y a día de hoy ya son un 12% los centros de nuestro país que cuentan con unidades similares, tal y como se desprende de una encuesta nacional multidisciplinar publicada en Revista Española de Cardiología.

“Este porcentaje todavía debe crecer sustancialmente. Confiamos en que la difusión del proyecto logre que en los hospitales españoles se creen más Unidades de Cardio-Onco-Hematología, de manera que podamos ofrecer una prevención y tratamiento óptimos a este tipo de pacientes, cada vez más numerosos”, confiesa el Dr. Manuel Anguita, presidente de la SEC.