La comunidad científica se encuentra sumida actualmente en un importante debate: ¿estamos viviendo los últimos tiempos de la exploración médica como la conocemos hasta el momento?, ¿dentro de unos años el estetoscopio colgado del cuello de los sanitarios será un recuerdo del pasado?
Este debate se ha generado a raíz de los editoriales que se han publicado a lo largo de estas últimas semanas en medios científicos de prestigio internacional como el New England Journal of Medicine o el Global Heart. En estos editoriales, los expertos analizan el uso de aparatos de ultrasonido portátiles en detrimento del estetoscopio y la auscultación convencional es el futuro de la exploración médica.
La auscultación es un procedimiento clínico de exploración física que consiste en escuchar el área torácica o del abdomen para valorar los sonidos de los órganos. De forma generalizada se realiza a través del estetoscopio sobre el cuerpo del paciente, aparato que va conectado mediante un tubo flexible a unos auriculares lo que permite al profesional escuchar el sonido de forma amplificada. El estetoscopio fue descubierto por René-Théophile-Hyacinthe Laennec hace ya 200 años y desde entonces ha sido la seña de identidad de los médicos.
“El estetoscopio fue una revolución en su tiempo, ya que permitía realizar una auscultación más completa gracias a la capacidad acústica del aparato. Su beneficio ha sido tan indiscutible que es quizás la herramienta más utilizada en Medicina”, señala el Dr. Miguel Ángel García-Fernández, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). “Quizás, podamos comparar lo que significó el descubrimiento del estetoscopio en su tiempo con el desarrollo a lo largo de estos últimos años de las técnicas de imagen cardiaca, que nos permiten conocer el interior del cuerpo humano de una forma mucho más precisa, lo que mejora el diagnóstico y tratamiento de muchas patologías”, prosigue el doctor.
Precisamente, el desarrollo de las técnicas de imagen y del ultrasonido ha sido lo que ha desencadenado la discusión científica, ya que cada vez los aparatos que se desarrollan son más cómodos y manejables, lo que permite utilizarlos de forma habitual como herramienta de exploración. Así, se ha desarrollado un aparato del tamaño de un teléfono móvil llamado ecógrafo de bolsillo que tiene conectado un cable y un transductor en un extremo que al situarse encima del cuerpo permite observar los órganos y sus estructuras en un monitor. “Es importante destacar que este aparato no es un sustituto de un ecocardiograma, sino que se postula como una herramienta que puede permitir realizar un exploración inicial más completa al paciente, que sumada a la exploración clásica que incluye la auscultación, genera una exploración cardiaca extendida muchísimo mas completa”, explica García-Fernández.
Las posibilidades que se desprenden de este tipo de aparatos es lo que lleva a preguntarse a los expertos si deben de abandonar el uso del estetoscopio como herramienta diagnóstica y utilizar únicamente el ecógrafo de bolsillo. Existen diversos estudios que han demostrado su utilidad diagnóstica, así, uno de ellos publicado en el American Journal of Cardiology comparó la capacidad diagnóstica de unos estudiantes en Medicina que utilizan aparatos portátiles, frente a la de expertos cardiólogos que hacían servir la auscultación. El estudio demostró que los estudiantes fueron capaces de diagnosticar hasta el 75% de las patologías frente al 49% que lograron los cardiólogos sénior.
“Uno de los principales problemas de la exploración médica es el infradiagnóstico de problemas mayores. Estas técnicas pueden representar una importante mejora en este aspecto, ya que mientras con las técnicas convencionales pueden pasar desapercibidos hasta el 50% de los problemas mayores que puede tener un enfermo, con el ultrasonido este porcentaje se reduce hasta el 15%”, afirma el Dr. García-Fernández.
“Aunque los beneficios de este tipo de tecnologías están demostrados, existen voces contrarias a la utilización complementaria del ecógrafo de bolsillo en una exploración inicial y al fin de la exploración cardiaca clásica, no solo por el precio elevado que todavía tienen este tipo de aparatos, sino también porque el estetoscopio es un icono de la relación médico-paciente; la exploración física permite generar un vínculo de confianza entre ambos que puede perderse con el uso de estas técnicas. Otra posible problemática vinculada a esta tecnología es que el ecógrafo de bolsillo ofrece mucha información al sanitario, quien debe saber interpretarla correctamente para no caer en un sobrediagnóstico que incurriría en pruebas inútiles y molestias al paciente”, explica el Dr. García-Fernández.
Ante esta situación, desde la Sociedad Española de Cardiología se cree que la mejora de la exploración y el diagnóstico del paciente pasa por el uso de las dos técnicas; “así, en cuatro o cinco años que es cuando esperamos que estos aparatos tengan un precio asequible, cuando un paciente nos llegue a la consulta, además de explorarle mediante auscultación, palpación y toma de la tensión, les realizaremos una exploración extendida con el ecógrafo de bolsillo, tanto del corazón como del abdomen, hígado, bazo, etc. Para que este análisis pueda ser lo más útil posible es muy importante que el médico esté bien formado en ecocardiografía básica y sepa qué puede obtener con este aparato y qué no”, apunta el doctor.
Por ello, la SEC, a través de su Sección de Imagen Cardiaca, ya está definiendo los estándares de formación en esta área, señalando qué se puede analizar a través de estos aparatos. “Este aparato será útil para ver la función ventricular, si el paciente sufre un derrame pericárdico o para evaluar el tamaño de las cavidades; el detalle de las válvulas, por ejemplo, deberá realizarse a través del ecocardiograma junto con un cardiólogo. En definitiva, estamos elaborando unos estándares de mínimos que todos los médicos no cardiólogos deberán conocer para aprovechar al máximo estas técnicas, pero siendo conscientes de las limitaciones y sin incurrir en mala práctica médica”, prosigue el doctor. En este sentido, el Dr. José Juan Gómez de Diego presidente de esta sección subraya que, “la realización de un estudio ecocardiográfico reglado se hace siguiendo los criterios de acreditación para realizar estas técnicas que marca la SEC. Otros profesionales podrán realizar con estos equipos una ecoscopia que jamás podrá sustituir a un estudio ecocardiográfico realizado por el cardiólogo. El traspasar unas barreras de utilización por el no especialista en cardiología podría generar una mala utilización de la técnica”.
De hecho, esta formación ya se está realizando en algunas universidades internacionales y de forma pionera, en España, en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en una asignatura especifica en el grado Medicina en el que Dr. García-Fernández ejerce como profesor. “Se trata de una formación novedosa en España, no solo porque estamos introduciendo las técnicas de ecoscopia básica al estudiante, como ya hace alguna universidad estadounidense, sino también por la forma en que realizamos la enseñanza y que es a través de simuladores médicos en ecocardiografía. Efectivamente la simulación medica que es un estándar metodologico en Estados Unidos e permite que el alumno tenga un entrenamiento intensivo y virtual sin tener que realizar estudios ante un paciente real, así estudios recientes realizados en el Departamento de Medicina de la Universidad Complutense en colaboración con Medical Simulator, pionera el la simulación medica, demuestran reducirel tiempo de aprendizaje básico en hasta un 35%”, concluye el doctor.