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El Dr. José Luis Ferreiro Gutiérrez modera la reflexión con Esteban López de Sá y Felipe Hernández sobre la duración de la doble terapia antiagregante en intervencionismo coronario.


¿Qué ganamos acortando o alargando la doble terapia? Si acortamos la doble terapia tendremos menos sangrados, y si se prolonga, tal como han demostrado diferentes estudios y metaanálisis se reduce la trombosis del stent, por un lado, y probablemente la incidencia de infarto de miocardio.

¿Qué opinan los expertos sobre las recomendaciones de las guías? Ambos doctores coinciden en que tanto las europeas como las americanas resultan confusas en este punto.

¿Pero qué factor influye más a la hora de decidir la duración de la doble terapia en un paciente: factores clínicos, la complejidad de la anatomía coronaria o el tipo de dispositivo? Desde el punto de vista clínico, el Dr. Esteban López de Sá y Areses (Hospital Universitario La Paz, Madrid) opina que el factor clínico es probablemente el más relevante para decidir la duración de la doble antiagregación, dada la evidencia mostrada en los ensayos clínicos en relación al estudio del síndrome coronario agudo no tratado con intervencionismo percutáneo. Aun así, da la razón al Dr. Felipe Hernández Hernández en cuanto a la relevancia de otros factores como la cantidad de metal, el diámetro del vaso y sobre todo la anatomía de riesgo. Y es que, tal como expone el cardiólogo intervencionista de la Clínica Universitaria de Navarra, a pesar de la importancia de la presentación clínica no hay que olvidar los datos angiográficos o de extensión de la enfermedad coronaria.

Al hilo de esta conversación, los doctores comentan los estudios ZEUS y el LEADERS FREE, trabajos bastante controvertidos al demostrar que en determinadas circunstancias clínicas en las que se prescribe una duración corta de la doble antiagregación, un dispositivo farmacoactivo es más eficaz y seguro que el metálico. Una interpretación de los estudios discutible para el doctor Ferreiro (Hospital Universitario de Bellvitge, Barcelona), algo que achaca Hernández al diseño del estudio, y López de Sá a una lectura inversa del estudio. En conclusión, aunque estas investigaciones han demostrado la superioridad de los stent farmacoactivos, no se puede asumir que al poner estos dispositivos siempre hay que hacer una pauta corta.

Los doctores repasan también estudios que han comparado diferentes duraciones de doble terapia, que inducen a pensar que una duración corta con stents de segunda generación puede ser relativamente segura si es un paciente de bajo riesgo. Sin embargo, a la vista de dichos trabajos, ¿podemos decir si hay diferencias entre los stents farmacoactivos de segunda generación a la hora de recomendar una duración de doble terapia? Tanto desde el punto de vista clínico como desde el intervencionista, no.

Durante la conversación también ha habido espacio para los dispositivos bioabsorbibles, una terapia diferente en la que hay que ser muy cuidadoso.