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El corazón tiene capacidad de regeneración

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Últimos avances en terapia celular aplicada a las enfermedades cardiovasculares


Los expertos aseguran que el corazón es un órgano con capacidad de regeneración

  • Los expertos en terapia celular aplicada a la curación de enfermedades cardiovasculares aseguran que el corazón humano tiene una capacidad de regeneración intrínseca ante diferentes tipos de daño al miocardio. Sin embargo, esta capacidad es insuficiente para recuperarse de forma significativa tras la mayoría de las patologías cardiovasculares, como por ejemplo el infarto agudo de miocardio.
  • Mientras que para la patología cardíaca aguda existe más evidencia y experiencia en el campo de la terapia celular, el escenario crónico ha encontrado otras dificultades, ya que generalmente se trata de corazones severamente enfermos o en fases avanzadas de la enfermedad cardiovascular.
  • Las células madre derivadas de la grasa y del propio corazón se han añadido a las clásicas fuentes celulares como la médula ósea o el músculo esquelético, y se perfilan como las más beneficiosas y prometedoras. Se prevé que en los próximos años exista un tratamiento eficaz tanto para el paciente con una patología cardíaca aguda como crónica, pudiendo regenerarse una gran parte del tejido dañado.
  • La terapia celular cardiovascular supone también una clara alternativa al trasplante de corazón, procedimiento que ya ha demostrado una rotunda eficacia pero para el que incluso en España hay una importante lista de espera y unas indicaciones muy concretas.

Expertos en terapia celular aplicada al corazón y a las enfermedades cardiovasculares aseguran que el corazón humano tiene una capacidad de regeneración que reside en la propia víscera cardíaca, a partir de células progenitoras cardíacas. Desgraciadamente, estos grupos de células no son suficientes para recuperar la masa de miocardio dañada tras la mayoría de las patologías cardiovasculares, algunas muy prevalentes, como es el caso del infarto aguo de miocardio. Sin embargo, los avances que se están produciendo en terapia celular vaticinan un escenario muy esperanzador en los próximos años.

 

Aunque en modelos animales es posible regenerar de forma parcial y casi en la totalidad un corazón enfermo utilizando determinados tipos de células madre, en humanos aún no se han obtenido resultados tan espectaculares. En el caso del paciente agudo, el miocardio isquémico se caracteriza por una intensa reacción inflamatoria que dificulta la acción de las células implantadas, a pesar de lo cual se ha demostrado que existe un beneficio claro tras el implante de células madre de médula ósea. En el escenario crónico la evidencia es menor y la eficacia de un tipo de células u otro es todavía un tema de discusión. Se trata además de fases terminales de la enfermedad cardiovascular, con un daño miocárdico avanzado en forma de isquemia miocárdica o de dilatación y disfunción ventricular severas, que precisan unas estrategias de reparación diferentes.

 

Con el fin de compartir los últimos avances en terapia celular cardiovascular, la semana pasada se reunieron en la sede del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reconocidos expertos nacionales e internacionales en la reunión anual más importante a nivel mundial en este campo: el VII Simposio Internacional en Terapia Celular e Innovación Cardiovascular.

El Prof. Francisco Fernández-Avilés, director del encuentro, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, es uno de los principales investigadores a nivel mundial en este campo. Según él, aunque el avance de la terapia celular cardiovascular se está produciendo con paso firme y de forma irreversible, “se encuentra todavía en una fase muy inicial y queda todavía mucho camino por recorrer, por lo que todavía no se puede recomendar una aplicación rutinaria”.

Entre los avances más importantes presentados en este Simposio se encuentra el estudio PRECISE, llevado a cabo por el grupo de terapia celular del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, liderado por el Prof. Fernández-Avilés y en colaboración con el Texas Heart Institute de Houston. Este estudio ha demostrado que es posible regenerar con éxito el tejido cardiaco dañado en pacientes con cardiopatía isquémica crónica severa - sin posibilidades de revascularización - a partir de células madre obtenidas de la grasa del propio paciente.

La grasa se obtiene por liposucción y se procesa de forma inmediata con un dispositivo especial que selecciona las células madre presentes en dicho tejido, de tal manera que a las dos horas de la liposucción, estas células están ya preparadas para inyectarlas en la región de miocardio dañada. Asimismo, la investigación ha confirmado que la grasa es una "excelente fuente" de células madre mesenquimales, ya que pueden obtenerse fácilmente y poseen una gran capacidad de regenerar el tejido vascular del corazón.

Según el Prof. Fernández-Avilés, "a largo plazo la gran esperanza está en las llamadas células IPS (células madre adultas reprogramadas pluripotentes), ya que tienen una plasticidad equivalente a la de las células embrionarias pero sin el riesgo de rechazo, y aunque todavía se encuentran en investigaciones en animales y humanos".

La terapia celular además se constituirá con los años en una alternativa real al trasplante cardíaco, que es un procedimiento eficaz pero reservado a las fases finales de la patología cardiovascular. Si bien es una técnica que salva vidas y mejora la calidad de vida de los pacientes en cuatro de cada cinco casos, presenta el problema de la escasez de órganos y de la patología asociada a la terapia inmunosupresora.