Entrevistas y debates

Investigación durante la residencia: cardiogeriatría

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Clara Bonanad, presidenta de la Sección de Cardiología Geriátrica, invita a los residentes María Cespón, Oriol Rodríguez Queraltó, César Jiménez-Méndez, Miguel Lorenzo y Javier Borrego a poner en común las conclusiones de cinco trabajos de investigación en distintos campos de cardiogeriatría en los que han participado.

El estudio comentado por María Cespón Fernández (Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro, Vigo) observa el balance del riesgo de mortalidad entre los eventos embólicos y hemorrágicos en el paciente mayor con fibrilación auricular (FA). Desde un punto de vista práctico, la doctora concluye que “quizá deberíamos primar el riesgo embólico de los pacientes, siempre teniendo en cuenta que aunque los eventos hemorrágicos tienen más incidencia, se relacionan con menos mortalidad a excepción de la hemorragia intracraneal, que es más letal”.

Oriol Rodríguez Queraltó (Hospital Universitari de Bellvitge, Barcelona) resume un trabajo centrado en el impacto de la fragilidad en el pronóstico a largo plazo del paciente mayor con síndrome coronario agudo (SCA). En vista de los resultados obtenidos, recomienda el uso rutinario de la escala FRAIL para estratificar los pacientes ancianos con SCA porque con solo cinco elementos aporta mucha información a pie de cama sobre el manejo a nivel de fragilidad e información pronóstica.

En el estudio FRAGIC, la investigación gira en torno a la insuficiencia cardiaca (IC) seguida de forma ambulatoria, centrándose en la prevalencia de los síndromes geriátricos con escalas validadas. Como principal conclusión, César Jiménez-Méndez (Hospital Universitario de La Princesa, Madrid) resalta que “es necesario identificar y abordar precozmente los factores de riesgo como la fragilidad y otros síndromes geriátricos para mejorar el pronóstico en los pacientes ancianos con IC”.

Miguel Lorenzo Hernández (Hospital Clínico Universitario de Valencia) comenta un estudio sobre las características basales y las diferencias pronósticas que presentan los pacientes muy añosos (>85 años) con respecto a la media. Evaluando la mortalidad por todas las causas y por IC, y el riesgo de reingreso por IC tras una descompensación, se concluye que “estos pacientes tienen un conjunto de comorbilidades no cardiovasculares como fragilidad y otros síndromes geriátricos que darían la clave de las diferencias en cuanto al pronóstico”.

Por último, en el área de la elevación de ST, Javier Borrego Rodríguez (Complejo Asistencial Universitario de León) resume los principales resultados pronósticos en pacientes nonagenarios con SCA con elevación del ST obtenidos en la investigación llevada a cabo desde el Hospital Universitario de León y el Hospital Clínic de Barcelona, que incluye un subestudio en relación a la rehospitalización de estos pacientes.