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Congreso SEC Un algoritmo pronóstico para estratificar el riesgo arrítmico en el síndrome de Brugada

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La electrofisiología cardiaca es un campo en el que se producen constante avances. En concreto, en el Síndrome de Brugada las mayores controversias actualmente residen en la estratificación del riesgo arrítmico de los pacientes y en el adecuado posicionamiento de las diferentes terapias disponibles.

Estratificar, para mejorar

“La evidencia científica actual nos permite identificar adecuadamente a aquellos pacientes con este síndrome que tienen un alto riesgo de eventos arrítmicos; sin embargo, pacientes considerados a priori de bajo riesgo pueden presentar muerte súbita durante su vida, de ahí que identificarlos adecuadamente sea, en ocasiones, difícil pero de suma importancia”, expone el Dr. Juan Sieira, que ha participado en una sesión de Focus sobre problemas no resueltos en arritmias.

La estratificación del riesgo se debe realizar en todos los pacientes con síndrome de Brugada. El problema muchas veces es llegar al diagnóstico del síndrome. “Estos pacientes no presentan cardiopatía estructural subyacente, la mayoría no presenta síntomas y son pacientes jóvenes, por lo que es difícil identificarlos”, asume el Dr. Sieira, quien aconseja que “todos los familiares de primer grado de un paciente con síndrome de Brugada deberían ser estudiados para saber si presentan la enfermedad”. En estos casos, apunta este experto, “la mayor dificultad radica en identificar a los pacientes que son el primer caso en su familia”. También es importante subrayar que en pacientes con síncope o jóvenes con fibrilación auricular, la posibilidad de tener síndrome de Brugada debería ser siempre considerada.

Algoritmo pronóstico

En estos momentos, el diagnóstico del síndrome de Brugada se basa en la presencia de un patrón especifico en el electrocardiograma. El primer paso del diagnóstico es, por lo tanto, la realización de uno; pero, además, “es importante que el médico que lo interpreta tenga presente la existencia de este síndrome, y debe tener en cuenta que ante un electrocardiograma diagnóstico o sospechoso el paciente debe ser remitido a un centro con experiencia en este síndrome”, aconseja el ponente.

La evaluación de estos pacientes se asienta, fundamentalmente, en una historia clínica y familiar detallada y en la realización de pruebas complementarias en algunos casos. A día de hoy, explica el Dr. Sieira, “la realización de un estudio electrofisiológico aporta gran información pronostica en el síndrome de Brugada, mientras que la realización de un estudio genético no ayuda en la estratificación en la mayoría de los casos (aunque algunos artículos científicos empiezan a mostrar que podría tener su utilidad en la evaluación de los pacientes)”.

Un avance significativo en este ámbito procede del diseño de algoritmos simples y prácticos, que ayuden a conseguir el objetivo de la estratificación del riesgo. En este sentido, el grupo de investigación en el que trabaja el Dr. Juan Sieira ha desarrollado un algoritmo pronóstico que permite, en base a 6 ítems sencillos de obtener, asignar a cada paciente un riesgo determinado de presentar eventos arrítmicos. Una vez estimado el riesgo de cada paciente su cardiólogo debe evaluar si el riesgo es suficientemente elevado para indicar el implante de un desfibrilador automático.

“Los elementos que incluimos en nuestro algoritmo son la presencia espontanea del patrón electrocardiográfico diagnóstico, los antecedentes de familiares de primer grado con muerte súbita precoz, la inducibilidad de arritmias en el estudio electrofisiológico, la presencia de disfunción sinusal, y los antecedes de síncope o muerte súbita recuperada”, detalla el experto. Este algoritmo se ha desarrollado en base a una de las cohortes más grandes, y con un seguimiento más prolongado, de pacientes con síndrome de Brugada.