El cierre percutáneo de la orejuela izquierda es un procedimiento indicado para la prevención del ictus en pacientes con fibrilación auricular y con contraindicación para la toma de anticoagulantes orales. Por su relación con el campo del intervencionismo y de la electrofisiología, la técnica es realizada tanto por cardiólogos intervencionistas como por electrofisiólogos. Hasta la fecha, no existía ningún trabajo que hubiese analizado si la formación del cardiólogo podría determinar los resultados del procedimiento.
En este trabajo, Vora y colaboradores analizaron los pacientes incluidos en el registro NCDR (National Cardiovascular Data Registry) y estratificaron los resultados en función de la formación del operador principal. Los objetivos evaluados fueron la presencia de cualquier evento adverso mayor, mortalidad, ictus isquémico y sangrado mayor durante el ingreso hospitalario y a 45 días. Las variables fueron comparadas mediante una regresión multivariable de Cox.
El estudio incluyó 91.711 procedimientos realizados por 1.638 cardiólogos entre 2020 y 2022, de los cuales el 57% fueron electrofisiólogos. No se encontraron diferencias en ninguno de los eventos adversos analizados (mortalidad hospitalaria del 0,1% frente al 0,1%; p=0,46; eventos adversos mayores 1,5% frente al 1,6%; p=0,42). A los 45 días, tampoco hubo diferencias en cuanto a la mortalidad (hazard ratio [HR] 1,03; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0,89-1,2) o los eventos adversos mayores (0,97; IC 95%: 0,91-1,03). Además, no hubo diferencias relevantes en cuanto a la presencia de leak o trombosis relacionada con el dispositivo en la ecocardiografía durante el ingreso hospitalario.
Las principales diferencias encontradas estuvieron en relación con algunas características del procedimiento. Los electrofisiólogos fueron más propensos a utilizar ecocardiografía intracardiaca (25,2% frente al 9,7%; p<0,001) y presentaron una menor radiación total (235 mGy frente a 305 mGy; p<0,001). Aunque la mayor parte de los procedimientos fueron realizados con anestesia general, el uso de técnicas de sedación superficial fue más frecuente en el caso de los cardiólogos intervencionistas (5,3% frente al 2,8%; p<0,001). También se objetivaron diferencias en cuanto al tratamiento prescrito al alta, siendo más frecuente la prescripción de anticoagulación oral + aspirina en el caso de los electrofisiólogos, frente a una mayor administración de doble antiagregación en el caso de los cardiólogos intervencionistas.
En resumen, la técnica de cierre percutáneo de la orejuela izquierda es un procedimiento con una tasa muy baja de complicaciones mayores, y no parece haber diferencias en cuanto a sus resultados en términos de seguridad en función del tipo de subespecialidad del primer operador.
Comentario
En el estudio realizado por Vora y colaboradores, la formación del operador del cierre percutáneo de la orejuela izquierda (en cardiología intervencionista o electrofisiología) no condicionó diferencias significativas en los resultados de la técnica.
Este trabajo puede resultar de especial interés tras la publicación de los resultados del ensayo clínico OPTION, en el que pacientes con fibrilación auricular con indicación de ablación de venas pulmonares, fueron aleatorizados a cierre percutáneo de orejuela izquierda o anticoagulación con anticoagulantes de acción directa. En un seguimiento a tres años, el cierre de la orejuela se asoció con una reducción en el objetivo principal de sangrado no relacionado con el procedimiento, sin un incremento significativo en el riesgo de ictus o embolia sistémica. Con los resultados de este estudio, y a la espera de la publicación de otros ensayos clínicos en marcha frente a anticoagulantes de acción directa, cabe esperar que la indicación de esta técnica se amplíe y sea recomendada con un mayor nivel de evidencia y grado de recomendación por las guías de práctica clínica. Así, un potencial escenario que se podría dar con mayor frecuencia es la indicación de cierre percutáneo de orejuela izquierda y ablación de venas pulmonares. Plantear la realización consecutiva de ambos procedimientos conlleva algunas ventajas evidentes (un único procedimiento con un acceso vascular, una punción transeptal, reducción del gasto, etc.), aunque supone un reto organizativo que deberá adaptarse a la idiosincrasia de cada centro. En cualquier caso, este trabajo también pone de manifiesto algunas diferencias técnicas en función de cada subespecialidad (menor uso de contraste por electrofisiólogos. mayor uso de sedación consciente por cardiólogos intervencionistas, etc.). Así, en un escenario de procedimientos combinados, es probable que el mejor resultado se obtenga a través del trabajo en equipo y poniendo siempre al paciente en el centro del proceso asistencial.
Referencia
- Amit N. Vora, Lucy A. Pereira, Chengan Du, Zhen Tan, Chien Yu Huang, Daniel J. Friedman, Yongfei Wang, Kamil F. Faridi, Dhanunjaya R. Lakkireddy, Sarah Zimmerman, Angela Y. Higgins, Samir R. Kapadia, Jeptha P. Curtis, James V. Freeman.
- J Am Coll Cardiol Intv. 2025 Mar, 18 (5) 591-602.




