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Congreso SEC Valoración integral de la salud para facilitar una práctica deportiva más segura

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Deporte es salud y es vida…pero más aún si se hace partiendo de una valoración integral de quien lo practica, para descartar posibles trastornos de base que puedan transformar las bondades del deporte en un riesgo.

En esta valoración cardiológica del deportista juega un papel crucial la prueba de esfuerzo, como ha indicado en una conferencia la Dra. María Dolores Masiá Mondéjar, una de las coordinadoras del grupo de trabajo de Cardiología del Deporte de la SEC y responsable de la Unidad de Cardiología Deportiva del Hospital IMED Levante (Alicante).

La prueba de esfuerzo es una herramienta diagnóstica muy utilizada para la valoración del deportista, pero presenta ciertas peculiaridades si se compara con la prueba de esfuerzo convencional que se practica a la población en general. En su ponencia, la Dra. Masiá Mondéjar ha expuesto estas diferencias y ha resaltado la importancia que presenta esta prueba para valorar la salud y el rendimiento tanto del deportista sano como del deportista con patología cardiaca.

Muchos beneficios

La prueba de esfuerzo que se hace para la valoración cardiológica del deportista se basa en la realización de ejercicio físico bajo monitorización electrocardiográfica, todo ello mediante un protocolo adecuado que debe elegir el especialista que la realiza en función del nivel y el deporte practicado.

Sus utilidades son diversas. Entre ellas, la responsable de la Unidad de Cardiología Deportiva de IMED Levante, destaca su "capacidad para estudiar la respuesta al ejercicio de los diferentes aparatos y sistemas del organismo, para observar procesos patológicos que no aparecen en reposo y, en el caso de incluir sistemas de medida de intercambio gaseoso (ergoespirometría), para valorar de una manera más precisa la capacidad funcional del deportista y aportar datos para una prescripción individualizada del entrenamiento".

Salud y mejora del rendimiento, de la mano

A partir de la información recogida en esta valoración se pueden conseguir datos tanto de salud y seguridad a la hora de realizar ejercicio físico como datos que permitan mejorar el rendimiento deportivo; tal y como afirma la Dra. Masiá, "no podemos obviar que en el deportista la salud y el rendimiento van de la mano".

Y es que la prueba de esfuerzo puede ser muy útil para que un deportista sin patología cardiológica de base pueda conseguir su objetivos de una manera segura, pero también para poner ciertos límites a aquellos que sí la presenten. Debemos tener en cuenta –indica la Dr. Masiá- que, salvo en casos excepcionales, "para un buen rendimiento es necesario que no haya problemas en la salud y que, de igual manera, si nos centramos en mejorar el rendimiento de manera adecuada, también estaremos mejorando la salud".

La prueba de esfuerzo en la valoración cardiológica es esencial para valorar el estado de salud de un deportista, "siendo el test más solicitado por el deportista cuando acude a nuestras consultas, aunque habitualmente esté menos extendida de lo que nos gustaría, sobre todo en aquellas personas que presentan factores de riesgo: hábitos tóxicos, hipertensión arterial, colesterol elevado o sobrepeso", reconoce la especialista del IMED.

Si la prueba de esfuerzo tiene un fin diagnóstico o se utiliza monitorización electrocardiográfica durante el test, se aconseja durante su realización la presencia de un especialista médico que esté específicamente entrenado en su interpretación. Si el fin no es diagnóstico o se usa un método distinto a la monitorización electrocardiográfica para la medición de la frecuencia cardiaca, la prueba puede ser implementada por personal no sanitario.

Valoración integral

Con todo, y a pesar de su trascendencia, la prueba de esfuerzo no siempre es lo más importante o puede sustituir a otras valoraciones. Como señala la Dra. Masiá, "un electrocardiograma es completamente imprescindible en la valoración del deportista y en ciertas ocasiones realizar un ecocardiograma es igual o más importante incluso que la prueba de esfuerzo (sobre todo en menores de 35 años)". En esa misma línea, afirma, "lo realmente importante es hacer una valoración integral del deportista, más que llevar a cabo una prueba aislada en concreto".

Respecto a la obligatoridad de este tipo de pruebas para ciertos deportistas, sigue siendo un tema complejo y controvertido. “Nos gustaría que todos los deportistas de cierto nivel tuvieran una adecuada valoración, con historia clínica, exploración física y electrocardiograma, interpretados por un médico entrenado y sensibilizado con el mundo del deporte. La inclusión de otras pruebas complementarias, como puede ser en este caso una prueba de esfuerzo, ya debería ser valorada de manera individual por los médicos según los resultados”, opina la Dra. Masiá, quien apuesta por “recomendar, informar y concienciar adecuadamente a la población deportista y, de esta manera, conseguiremos que se practique deporte de una manera más segura”.

Como mensaje final, la experta del IMED recuerda que "un deportista se haga un reconocimiento deportivo y sea completamente normal no constituye ningún seguro de vida, pero proporciona mucha tranquilidad y más seguridad si no encontramos ninguna patología que lo contraindique".

Para esta sesión, el grupo HOT propuso multitud de casos clínicos, seleccionándose finalmente tres, que abarcaban el amplio espectro de presentación y manejo de la insuficiencia cardiaca. "Había alguno más sencillo, pero aplicable a cualquier hospital, y otro más complejo, que solamente se encuentra en unidades especializadas", detalla la Dra. Marta Farrero, quien también concede mucho valor al hecho de "haberse buscado el debate en cada caso entre cardiólogos de diferentes procedencias, lo que ha permitido conocer formas variadas de razonar y afrontar el problema clínico".

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