El implante de un desfibrilador automático implantable (DAI) o terapia de resincronización (TRC-D) supone un momento clave en la vida y patología cardiovascular del paciente, ya que se acompaña de miedo a las descargas y al ejercicio. Históricamente, la preocupación por la seguridad (riesgo de arritmias ventriculares inducidas por esfuerzo o dislocación de electrodos) limitó la derivación de estos pacientes a programas de rehabilitación cardiaca (RC), así como a la realización de pruebas de esfuerzo cardiopulmonar/ergoespirometrías (CPET).
Aunque la evidencia en síndrome coronario crónico e insuficiencia cardiaca es robusta, la literatura específica en portadores de DAI ha sido más heterogénea. ¿Es seguro entrenar a estos pacientes? ¿Mejora realmente su pronóstico funcional o solo "se sienten mejor"? Este nuevo metaanálisis con análisis secuencial de ensayos trata de cerrar el debate sobre la seguridad y la eficacia en términos de consumo de oxígeno (VO2).
Este trabajo muestra una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 7 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con un total de 1.461 pacientes (784 en el grupo de RC y 677 en cuidados habituales). La población incluyó pacientes con DAI y TRC-D de etiología isquémica y no isquémica. El endpoint primario fue el cambio en el consumo pico de oxígeno (VO2 pico). Como objetivos secundarios se analizaron la calidad de vida (SF-36), distancia en el test de 6 minutos (6MWT) y eventos de seguridad (descargas del DAI, hospitalización y mortalidad cardiaca). Los resultados principales del estudio mostraron que:
- Capacidad funcional: la RC se asoció con una mejora significativa del VO2 pico con una diferencia de medias (DM) de 1,96 ml/kg/min (intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 1,13-2,79; p<0,001).
- Calidad de vida: también con una mejora significativa en el componente de salud general del cuestionario SF-36 (DM 6,46; IC 95%: 2,25-10,67; p=0,003).
- Seguridad: no hubo diferencias significativas en eventos adversos entre los grupos de entrenamiento y control. Específicamente, no aumentó el riesgo de descargas del DAI (odds ratio [OR] 0,73; IC 95%: 0,41-1,29), hospitalizaciones (OR 1,13) ni mortalidad cardiaca (OR 0,50).
De este modo se pueden concluir las siguientes conclusiones:
- La participación en programas de RC mejora de forma estadísticamente significativa y clínicamente relevante el VO2 pico en pacientes portadores de DAI/TRC-D.
- El beneficio en la capacidad funcional es consistente independientemente de la etiología (isquémica frente a no isquémica) y de la modalidad de supervisión (presencial frente a remota/telerrehabilitación).
- La intervención es segura: no se observa un incremento en la tasa de descargas, ni apropiadas ni inapropiadas, ni en la mortalidad cardiovascular.
- El análisis secuencial de ensayos confirma que los resultados son estadísticamente significativos y cruzan el umbral de eficacia, aunque sugiere que para una certeza absoluta serían necesarios unos 287 pacientes adicionales en futuros estudios.
Comentario
Este trabajo de Călin et al., actualiza la evidencia previa (como el metaanálisis de Nielsen de 2019) aportando un enfoque específico en el VO2 pico como marcador pronóstico gold standard. Sabemos que incluso incrementos modestos en el VO2 pico se traducen en mejoras de supervivencia en insuficiencia cardiaca. Un aumento de aproximadamente 2 ml/kg/min es clínicamente relevante, pudiendo significar el cambio de una clase funcional de Weber a otra superior.
Un hallazgo de gran interés práctico para nuestras unidades es el análisis de subgrupos: la mejora funcional se mantuvo tanto en programas supervisados presencialmente como en modelos de monitorización remota. Esto plantea la telerrehabilitación como una opción posible; no obstante, estos pacientes se consideran como de alto riesgo para RC, por lo que debe priorizarse su fase II de manera presencial (a nivel hospitalario), siempre que sea posible.
Entre las limitaciones, debemos señalar la heterogeneidad moderada en el endpoint primario (I^2 = 65,7%), probablemente derivada de los diferentes protocolos de entrenamiento (interválico frente a continuo) utilizados en los estudios incluidos (desde HIIT en el estudio de Nyman hasta aeróbico moderado en Belardinelli). Asimismo, la mayoría de los estudios tienen un seguimiento corto (< 3 meses), por lo que la persistencia del beneficio a largo plazo sigue siendo una incógnita que futuros ensayos deberán despejar.
En resumen, la "excusa" del miedo a la descarga o la seguridad del dispositivo no debe impedir la prescripción de ejercicio, su inclusión en programas de RC, así como la evaluación inicial y de resultados mediante CPET.
Referencia
- Călin LȘ, Andreescu DI, Bistriceanu MIA, Ursu CG, Anghel AC, Anton RV, Fodor VB, Răileanu MD, Toma CV, Olteanu G, et al.
- Biomedicines. 2026; 14(1):207. doi: 10.3390/biomedicines14010207.




