CardioPODCAST |1x05| Nuevos retos en el paciente con FA tras 10 años con ACOD

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Con la colaboración de:

SANOFI

La fibrilación auricular (FA) es un importante factor de riesgo de ictus cardioembólico. Aunque su prevalencia e incidencia han aumentado sustancialmente en los últimos años, varios estudios europeos han observado una disminución en la tasa de ictus cardioembólico asociada con un aumento de la penetración de los anticoagulantes orales de acción directa (ACOD).

Cristina Goena comenta con Vivencio Barrios, Alejandro Pérez Cabeza y José Manuel Vázquez Rodríguez los beneficios que pueden aportar los ACOD en la reducción de eventos cardiovasculares, recogidos en estudios como el EMIR.

Alejandro Pérez Cabeza es uno de los autores del primer estudio poblacional en España. Este trabajo, publicado en 2021, analiza la tasa de ictus cardioembólicos entre 2005 y 2018 y las tasas de penetración de ACOD. Según explica el cardiólogo del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga), a nivel nacional se observa una reducción en la incidencia de ictus asociado a la FA como en otros países; sin embargo, puesto que esa aplicación en España ha sido más lenta, la curva en la incidencia de ictus se ha aplanado, mostrando una ligera tendencia a la disminución. “Este tipo de estudios avalan que hay que adherirse a las recomendaciones de las últimas guías europeas, a favor del uso de anticoagulantes en pacientes con FA, con los ACOD como terapias útiles y de elección para reducir este riesgo”, concluye Alejandro.

Participantes:

Cristina Goena Vives
Hospital de Mendaro (Guipúzcoa)
Vivencio Barrios Alonso
Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid)
Alejandro Pérez Cabeza
Hospital Universitario Virgen De La Victoria (Málaga)
José Manuel Vázquez Rodríguez
Complejo Hospitalario Universitario A Coruña

Otra de las publicaciones que destacan los cuatro especialistas es el estudio publicado en el JACC por el Dr. Gómez Outes. Este trabajo sugiere que los pacientes con FA no solo tienen mayor riesgo de ictus isquémico sino también un mayor riesgo de infarto de miocardio, que puede llegar a ser el doble respecto a los sujetos sin esta patología. Para José Manuel Vázquez Rodríguez (Complejo Hospitalario Universitario A Coruña), el reto sería “tratar de identificar qué pacientes tienen más riesgo”. Vivencio Barrios (Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid) apunta que este estudio es una llamada de atención sobre la necesidad de atender al paciente con FA de una manera global, y debe preocupar no solamente reducir el ictus sino también los eventos CV mayores. “Hay que anticoagular, y hay que hacerlo bien, intentando evitar el uso de dosis infraterapéuticas”, añade Alejandro Pérez, haciendo hincapié en el beneficio en cuanto a mortalidad de los ACOD frente a la warfarina con respecto a la reducción de hemorragias mayores.

En los últimos meses se han realizado dos publicaciones específicas y numerosas comunicaciones en referencia al EMIR, el estudio observacional, multicéntrico y prospectivo en el que han participado casi 80 centros españoles y más de 1400 pacientes. ¿Qué nos aportan los estudios observacionales prospectivos como el EMIR? “Sirven para poner en la situación del mundo real lo que ocurre con determinados tratamientos o estrategias terapéuticas”, - explica Vivencio - “en el estudio EMIR se puede valorar si la escala II MACE funciona realmente en la práctica clínica”. Los resultados obtenidos subrayan que, aparte de los ictus en pacientes con FA, se debe tener precaución con otros eventos cardiovasculares mayores como infarto agudo de miocardio, revascularización o muerte cardiovascular. Sobre la evolución de la función renal, Alejandro Pérez comenta una mejoría discreta pero significativa, lo que concuerda con otros trabajos previos. “Se observa un efecto nefroprotector en comparación con la warfarina o el acenocumarol”, concluye el Dr. Pérez Cabeza. En cuanto a los resultados en pacientes muy ancianos, resultan muy alentadores para comprobar que rivaroxabán es un fármaco seguro en este tipo de población.