Recientemente se ha publicado la “Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud”1, que viene a actualizar un documento previo publicado por el Ministerio de Sanidad en 20092. En los últimos años, se ha solicitado la colaboración de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en esta iniciativa nacional, de forma que también participamos en el “Informe de evaluación y líneas prioritarias de evaluación”,3 que puso las bases para la actualización de la presente Estrategia.
El ictus es la segunda causa de muerte, la tercera causa de discapacidad después de los accidentes neonatales (en niños) y de la cardiopatía isquémica (en adultos), así como una de las principales causas de demencia en todo el mundo. Afortunadamente, el ictus puede prevenirse y con un tratamiento adecuado, minimizar sus secuelas. Entre un 80-90% de los ictus son evitables controlando los factores de riesgo, entre ellos la fibrilación auricular, que resulta imprescindible tratar.
En la actualización del 2024 de la Estrategia en Ictus, se ha planteado como misión establecer objetivos y recomendaciones orientados a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad cerebrovascular en la población, y asegurar el acceso a los medios diagnósticos y terapéuticos óptimos de las personas que han sufrido un ictus en todas las fases de su enfermedad, acompañando al paciente y sus personas allegadas en todo el proceso y promoviendo un modelo integral que favorezca la recuperación y autonomía.
La SEC ha colaborado fundamentalmente en dos de sus capítulos: en los de prevención primaria y prevención secundaria del ictus. Así, hemos actualizado las recomendaciones de los factores de riesgo cardiovascular clásicos, como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la dislipemia. También hemos colaborado en la revisión de las opciones terapéuticas, como la llegada de los nuevos fármacos hipolipemiantes, como el inclisirán, los inhibidores de PCSK9 o el ácido bempedoico; así como ayudando a desterrar viejos mitos, como que no es necesario controlar de forma estrecha los valores de LDL-colesterol, que no es un tema sólo de cardiólogos, y que no se asocia a mayores efectos secundarios, como el deterioro cognitivo o la transformación hemorrágica tras un ictus. En cuanto a la diabetes mellitus tipo 2, se ha tratado en profundidad los beneficios de los nuevos fármacos, más allá del control de la glucemia, como los agonistas de GLP1. Además, hemos participado en las recomendaciones relativas a otros factores de riesgo como la trombofilia, el sedentarismo, la obesidad, el estrés psicosocial o la contaminación.
Otro de los aspectos relevantes ha sido la identificación de la fibrilación auricular como causa del ictus, de ahí la necesidad de la búsqueda activa de una fibrilación auricular paroxística, recomendando una monitorización prolongada en todos aquellos pacientes con ictus criptogénico, fundamentalmente en aquellos con alta sospecha de un origen embólico. Por otra parte, se ha resaltado la necesidad del tratamiento anticoagulante, abandonando la recomendación del tratamiento antiagregante como opción en ictus embólico. Se ha hecho énfasis en la optimización de la anticoagulación, buscando un tiempo en rango terapéutico adecuado en caso de los inhibidores de la vitamina K y un mayor uso de los anticoagulantes de acción directa. Además, hemos actualizado las recomendaciones del cierre del foramen oval permeable y, de forma muy interesante, la necesidad de la creación de una ruta asistencial para el cierre de la orejuela izquierda.
Se propusieron líneas prioritarias de investigación, planteando el control de los factores de riesgo, la cumplimentación terapéutica, la polifarmacia y las comorbilidades, o el manejo de la anticoagulación en situaciones de alto riesgo hemorrágico. Dando, por tanto, una proyección de futuros avances en el cuidado de los pacientes con ictus.
Por todo ello, la desde la SEC hemos participado de forma activa en la elaboración de la Estrategia en Ictus, colaborando en la necesidad de una coordinación adecuada entre los numerosos profesionales implicados y una continuidad en la atención. En mi opinión, es una gran iniciativa en el cuidado y atención a los pacientes con ictus, con un planteamiento desde la prevención, al tratamiento agudo y el cuidado de las secuelas.
Referencias
Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Actualización 2024



