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José Ramón González-Juanatey, médico del año 2014

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El Dr. José Ramón González-Juanatey, presidente de la SEC, ha sido reconocido como 'médico del año' en el acto de entrega de la 31ª edición de los Premios EDIMSA.

premios edimsa

Dr. José Ramón González-Juanatey, médico del año 2014, posa con el premio EDIMSA.

 

El Dr. José Ramón González-Juanatey, catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela, jefe del Servicio de Cardiología y Unidad Coronaria del Complejo Hospitalario de Santiago (CHUS), y actual presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha sido reconocido como 'médico del año' en el acto de entrega de la 31ª edición de los Premios EDIMSA, que celebra anualmente Editores Médicos S.A.

El jurado de los Premios EDIMSA 2014 ha concedido los siguientes galardones:

  • Dr. José Ramón González Juanatey, Médico del Año
  • Dr. Serafín Romero Agüit, Personalidad Político-Sanitaria del Año
  • Hospital Universitario La Paz, Institución Sanitaria del Año
  • Betmiga de Astellas Pharma, S.A., Medicamento del Año

Además se han otorgado los siguientes premios especiales:

  • Dra. Carmen Cidón Tamargo, por su notable y destacada contribución al desarrollo de la Sanidad Privada en España
  • SANIFAX, por su dilatada e importante labor informativa en sanidad y con motivo de su 20º Aniversario
  • Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, por su modélica y abnegada labor en favor de los más desfavorecidos y en especial por su lucha contra el virus del Ébola

Finalmente, se hizo un reconocimiento especial a la Dra. Carmen Peña López, por su brillante y continuada labor en defensa de la Farmacia y con motivo de su elección como presidenta de la Federación Internacional Farmacéutica.

 

Intervención del Dr. Juanatey

En primer lugar quisiera agradecer al Jurado de los premios EDIMSA la concesión de la distinción como "médico del año" en su trigésimo primera edición. Una vez superada la comprensible sorpresa inicial y con el convencimiento de que este reconocimiento supera mis méritos, quisiera manifestar que refuerza mi compromiso con la calidad de los sistemas educativo y sanitario públicos, tanto en mi actividad profesional en Galicia y, en concreto, en el Hospital Clínico Universitario y Facultad de Medicina de Santiago de Compostela como, en mi actual posición como Presidente de la Sociedad Española de Cardiología, ámbitos en los que me esfuerzo en contribuir a la excelencia con compromiso social.

Por otro lado esta distinción, me ofrece la oportunidad de recordar el esfuerzo de mis padres que, partiendo de una economía de poco mas que subsistencia, se empeñaron, mas allá de sus posibilidades, en la educación de sus hijos; además me permite sentir el afecto de las más jóvenes de mi familia y de algunos de mis mejores amigos que hoy me acompañan en este acto. Sin duda, una parte de este reconocimiento es también suyo.

Con seguridad, la mayoría de los asistentes a este acto y, sin duda, yo mismo, somos en cierta medida el producto de la educación y sanidad públicas que son los dos pilares de todo estado social, al permitir el acceso a la formación y asistencia sanitaria de ciudadanos con una cierta independencia de su nivel socioeconómico y procedencia social.

La crisis financiera en España nos ha afectado a todos y en su análisis y medidas para combatirla deberíamos encontrar los medios para transformar el conjunto de nuestra sociedad y lograr que su dos pilares, sanidad y educación públicas, no solo no perdieran calidad sino que salieran reforzados en sus premisas básicas: calidad asistencial, mayor transparencia y sostenibilidad. Un informe reciente de la Comisión Europea indica que en los últimos años se ha incrementado la brecha social en España, ha aumentado de forma alarmante la proporción de población en situación de exclusión social y el desempleo, en definitiva la pobreza, que impacta en todos los ámbitos de la vida de las personas y, en especial en su salud. En este sentido, creo oportuno referirme a la evolución de algunos de los indicadores sanitarios en nuestro país; una publicación reciente en la Revista Española de Cardiología indica que en los últimos 30 años la expectativa de vida de los españoles se ha incrementado en algo mas de 6 años de los cuáles 4 se deben a avances en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares; la mitad por una prevención mas eficaz en la que la ley antitabaco ha jugado un papel determinante y la otra mitad por que el sistema nacional de salud ha evolucionado ofreciendo una asistencia sanitaria de alta calidad. En este sentido, en los últimos 20 años hemos asistido a un descenso continuo y constate de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares hasta el año 2012 en el que de forma brusca se ha detenido e incluso ha repuntado de forma ligera, tanto en mujeres como en hombres. Estoy convencido que la crisis económica que atravesamos está directamente relacionada con estos hechos como ya se ha comprobado en otros países de nuestro entorno. Es urgente reflexionar sobre las causas. ¿Es el deterioro de la calidad asistencial del sistema nacional de salud u otras razones las que justifican nuestra realidad sanitaria? En el ámbito de la cardiología, que es el que más conozco, algunos de los indicadores de calidad asistencial en los últimos años han continuado mejorando. En concreto, la mortalidad hospitalaria por infarto de miocardio del año 2012 fue inferior tanto en el conjunto de España como dentro de cada una de las Comunidades Autónomas que la observada durante el 2011, también los resultados de la cirugía cardíaca mostraron una tendencia similar. Por tanto, estos resultados sugieren que, a pesar de los problemas de financiación sanitaria, que sobre todo han afectado al salario de los profesionales, freno a la incorporación de la innovación y renovación tecnológica, el sistema público de salud continuó mejorando la calidad de las prestaciones sanitarias. El deterioro en los estilos de vida asociados a la crisis; peor calidad de la dieta, mas stress, incluso un posible incremento del tabaquismo, etc tardan mas tiempo en manifestar su influencia sobre la mortalidad. Por tanto, no me cabe duda que en nuestro país han sido los recortes en las políticas sociales que siempre afectan a los mas vulnerables; personas de mayor edad con múltiples comorbilidades y grupos en exclusión social, las responsables del comportamiento reciente de la mortalidad cardiovascular. Debemos replantear nuestras políticas sociales.

Parece claro que en una época de problemas financieros es cuando todos debemos contribuir a mantener la solidez de los dos pilares de nuestro estado social: educación y sanidad. Mantenerlo con la calidad como referente, para lo que se requiere un mayor profesionalismo en la gestión trasladando el mensaje de que no es el recurso sanitario el que hay que acercar a los ciudadanos sino que es la calidad en la asistencia la prioridad, para ello tras una racional organización de las urgencias habrá que ir a una reorganización de los procesos sanitarios de alta complejidad basada en los resultados en salud y que en la mayoría de los casos el volumen es una premisa de la calidad.

El análisis y la trasparencia de los resultados en salud son elementos sin los cuales es difícil mantener una asistencia sanitaria de calidad; el sistema nacional de salud y, en particular, las sociedades científicas, cuyo lema es limitar el impacto social de la enfermedad, tienen la responsabilidad de medir, establecer estándares de mínimos, auditar los resultados con todas las garantías y poner en marcha estrategias dirigidas a evitar graves desviaciones. En definitiva defender a los ciudadanos de la forma mas eficaz frente a la enfermedad. La Sociedad que presido ha puesto en marcha proyectos dirigidos a contribuir a una mayor homogeneización en la calidad de los resultados en la atención a las patologías cardiovasculares mas prevalentes dentro del conjunto del sistema nacional de salud. La época que nos ha tocado vivir nos obliga a alinearnos de este modo con nuestro lema, "reducir el impacto social de las enfermedades cardiovasculares en España". Estoy convencido que todos compartimos este objetivo de compromiso con la calidad de la asistencia y entre todos vamos a mantener la excelencia de nuestro sistema nacional de salud como la bandera de nuestro estado social.

Quisiera finalizar con un comentario sobre aspectos relacionados con la reorganización de nuestro modelo sanitario. Estoy convencido que el sistema público de salud aglutina a los mejores profesionales, de hecho la formación médica especializada en España ha sido la llave de su éxito, la mejor tecnología y los mejores centros. Disponemos de lo fundamental para sostener un sistema de salud universal y de calidad. Reclamaría una mayor profesionalización de la gestión y una mayor participación de los profesionales sanitarios en las decisiones económicas. Por tanto, para una buena gestión clínica todos los elementos se encuentran en el sistema público de salud, la búsqueda de soluciones fuera del mismo hasta ahora han tenido poco éxito y en no pocos casos han deteriorado la asistencia.

He reiterado mi convicción de que la calidad en las prestaciones sanitarias debe presidir cualquier cambio en las políticas sanitarias que vale tanto para el sector público como para el privado entre los que sería deseable una mayor colaboración pero su punto de encuentro debería ser el debate de la calidad de los resultados en salud, premisa básica para una mayor participación del sector privado en la asistencia sanitaria universal que todos, profesionales, gestores, políticos, etc, estamos obligados a garantizar con nuestros impuestos a los ciudadanos. El debate sobre fórmulas de gestión compartida de un servicio público sería muy clarificador que por encima de las consideraciones económicas, la calidad de asistencia que se va a prestar estuviese en el centro. Hasta la actualidad, y por lo que yo conozco, nunca ha sucedido.

Reiterando mi agradecimiento por la distinción, estoy convencido que todos nos encontraremos en compromiso con la sostenibilidad en calidad del sistema nacional de salud. Buenas noches