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Campaña "Un corazón no se puede pausar"

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La mortalidad hospitalaria por infarto de miocardio se ha duplicado durante la pandemia de la COVID-19. Así lo pone de manifiesto un registro de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), publicado en Revista Española de Cardiología, que compara datos durante la pandemia respecto a las cifras de 2019. El análisis también demuestra que ha aumentado el tiempo de isquemia; es decir, el que transcurre desde que el paciente inicia los síntomas hasta la primera asistencia médica, pasando de 200 minutos a 233. El incremento en este tiempo se correlaciona con el aumento de la mortalidad. Este trabajo completa los datos de un registro inicial que analizó la situación durante la primera semana del estado de alarma y que observó una reducción del 40% en el tratamiento del infarto, probablemente por el miedo al contagio al acudir al hospital. La SEC y las autoridades sanitarias lanzaron reiterados mensajes de tranquilidad y posteriormente, con el paso de las semanas, el porcentaje bajó: el registro, globalmente, apunta a un 28% menos de pacientes con sospecha de infarto.

Otra de las consecuencias de la pandemia ha sido el aplazamiento o cancelación de intervenciones no urgentes en cardiología intervencionista. La SEC también quiso medir el impacto de estas medidas: La investigación incluyó a 2.158 pacientes de 37 hospitales españoles que el 14 de marzo se encontraban pendientes de someterse a un procedimiento electivo diagnóstico o terapéutico de cardiología intervencionista y que fue suspendido por la crisis sanitaria del coronavirus. Durante los 45 días siguientes, un 8% de pacientes falleció esperando una reparación percutánea de la válvula mitral durante la primera ola de COVID-19. También lo hizo el 4,9% de los pacientes que esperaban un implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI) y el 4,5% de los que estaban a la espera del cierre percutáneo de la orejuela izquierda. En total, el 9,8% de los pacientes no sobrevivió o tuvo que ser sometido a un procedimiento urgente por inestabilización clínica.

Por todo ello, la SEC y la FEC han querido unirse a la campaña de la ESC que lleva por lema “Un corazón no se puede pausar”.

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