¿Aumenta realmente el flujo de ECMO la presión capilar pulmonar?
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- Sonia Cardona Mulet
- 24-03-2026
La lesión miocárdica es común en pacientes hospitalizados con la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) y presagia un peor pronóstico. Sin embargo, el mecanismo y el tipo de daño miocárdico asociado con el síndrome respiratorio agudo grave coronavirus-2 (SARS-CoV-2) siguen siendo inciertos.
El tratamiento de los pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección del ventrículo izquierdo reducida (IC-FEr) ha cambiado mucho a lo largo de los últimos 5 años. Atrás queda el algoritmo de las guías del 2016 con un manejo escalonado y progresivo de las diferentes opciones terapéuticas. A lo largo de finales del 2020 y lo que llevamos del 2021 se han presentado múltiples algoritmos, consensos de expertos y guías de práctica clínica con un mensaje común: nuestros pacientes con IC-FEr deben estar tratados con los cuatro pilares básicos (betabloqueante, antagonista mineralcorticoide, iSGLT2, sacubitrilo/valsartán) de manera precoz según tolerancia, siendo más trascendente el bloqueo de las cinco vías relacionadas con la progresión de la IC que el alcanzar dosis máximas de alguno de estos fármacos impidiendo la prescripción del resto.
La asociación clínica entre la estenosis aórtica (EAo) y la amiloidosis cardiaca por transtirretina (ATTR) ha sido descrita en los últimos años; sin embargo, desconocemos si el diagnóstico concomitante de ATTR confiere peor pronóstico a los pacientes sometidos a un implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI).
Propuesta y validación de un novedoso sistema de clasificación de la insuficiencia tricuspídea (IT), que utiliza el ancho de la vena contracta (VC) y el área del orificio regurgitante efectivo (EROA), basándose en su utilidad pronóstica.
Estudio que evalúa si la presencia de un soplo cardiaco en adolescentes está relacionada con una cardiopatía estructural con mayor riesgo de muerte súbita cardiaca (MSC), en concreto miocardiopatía hipertrófica (MCH).
Los pacientes que han sido tratados con el implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI) pueden suponer todo un reto si en su evolución posterior presentan un síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST (SCACEST). El objetivo de este trabajo fue definir de forma más precisa este problema y determinar cuáles son las características, el manejo terapéutico y los resultados clínicos en pacientes con TAVI que presentan un SCACEST.
El American College of Cardiology Interventional Council publicó un documento de consenso con recomendaciones para ayudar en la identificación de pacientes reanimados de una parada cardiaca (PCR) con características desfavorables en los que un procedimiento invasivo tendría escasas probabilidades de mejorar la supervivencia.
El infarto agudo de miocardio (IAM) sin enfermedad coronaria obstructiva representa un 6% un 15% de todos los pacientes con IAM siendo una patología mucho más prevalente en mujeres. A pesar de los avances que se han producido en la identificación de los mecanismos causales de los MINOCA (infarto de miocardio con arterias coronarias sin obstrucciones significativas, por sus siglas en inglés), aún siguen existiendo dudas con respecto a los mecanismos subyacentes, lo que conduce a que se adopten distintos protocolos diagnósticos y terapéuticos, y se realicen distintas recomendaciones en cuanto a prevención secundaria en distintos centros hospitalarios. El tratamiento óptimo diferirá en función del mecanismo causal y por tanto las distintas sociedades científicas, europeas y americanas, han realizado recientemente una recomendación de tratamiento basados en los hallazgos realizados en el proceso diagnóstico.
La neumonía es un problema clínico frecuente en pacientes con insuficiencia cardiaca (IC). Sin embargo, hay pocas publicaciones que hayan explorado su incidencia real y su impacto en la evolución de estos pacientes.
La miocardiopatía dilatada de etiología no isquémica (MCDNI) se asocia con un alto riesgo de mortalidad secundaria a insuficiencia cardiaca progresiva pero también al desarrollo de arritmias malignas. Se ha demostrado que existe una clara relación entre la fibrosis miocárdica documentada por resonancia magnética (RM), con la aparición de eventos adversos en el seguimiento. A pesar de ello, y según las guías actuales de práctica clínica, sigue siendo la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) el parámetro que determina la elegibilidad de un paciente para el implante de desfibrilador automático (DAI) en el contexto de prevención primaria.
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